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La Biblia más antigua en la red

Publicado en Lecturas por Agendamx sobre el 6 Julio 2009

Un gran proyecto de cuatro bibliotecas europeas y orientales cuelga en internet las 800 páginas del Codex Sinaiticus, que data del siglo IV
EFE  -  Londres – 06 de julio de 2009.

Gracias a los últimos adelantos tecnológicos, los expertos han logrado reunir virtualmente en internet las más de 800 páginas y fragmentos que se conservan de la biblia más antigua del mundo, el llamado Codex Sinaiticus. Por primera vez, podrá accederse desde cualquier parte del mundo a las imágenes digitales en alta resolución de las páginas de ese libro, que data del siglo IV de nuestra era, informó hoy la Biblioteca Británica. Lo escribieron en griego sobre hojas de pergamino varios escribas y el texto se revisó y corrigió a lo largo de los siglos siguientes.

Biblos

La reunificación virtual del Codex Sinaiticus marca la culminación de cuatro años de estrecha colaboración entre la Biblioteca Británica, la Biblioteca de la Universidad de Leipzig, el Monasterio de Santa Catalina (Monte Sinaí, Egipto) y la Biblioteca Nacional de Rusia, en San Petersburo. Cada una de esas instituciones guarda partes diferentes del manuscrito, que han podido unirse virtualmente gracias a internet.

El proyecto permitirá ahora a los estudiosos de todo el mundo profundizar en el texto griego, que se ha transcrito en su totalidad con referencias cruzadas, que incluyen la transcripción de las numerosas revisiones y correcciones posteriores. También permitirá a los investigadores examinar la historia del libro como objeto físico, estudiar la textura y manufactura del pergamino.

El códice, tal vez el libro encuadernado más antiguo que ha sobrevivido hasta nuestros días, era enorme: tenía originalmente más de 1.460 páginas, cada una de las cuales medía 40,6 centímetros de alto por 35,5 de ancho. “El Codex Sinaititucs es uno de los mayores tesoros escritos del mundo. Marca el triunfo definitivo de los códices encuadernados sobre los pergaminos”, comentó Scot McKendrick, director del departamento de manuscritos occidentales de la Biblioteca Británica.

Oportunidades de colaboración impensables

“Ese manuscrito, de 1.600 años de antigüedad, permite estudiar el desarrollo de la temprana cristiandad y ofrece material documental de primera mano sobre cómo se transmitió la biblia de generación en generación”, dijo McKendrick. “El proyecto ha permitido determinar que un cuarto escriba – además de los tres ya reconocidos- trabajó también el texto”, señaló el director de la Biblioteca Británica. Según McKendrick, “la disponibilidad del manuscrito virtual para su estudio por los expertos de todo el mundo crea oportunidades de colaborción investigadora que habrían sido imposibles hace sólo unos años”.

El proyecto del Codex Sinaiticus se inició en 2005, cuando las cuatro instituciones que conservan páginas y fragmentos de esa biblia firmaron un acuerdo de colaboración. Según el profesor Davie Parker, de la Facultad de Teología de la Universidad de Birmingham, que dirigió al equipo británico que hizo la transcripción electrónica del manuscrito, “el proceso de descifrar y transcribir las frágiles páginas de un texto antiguo de más de 650.000 palabras es un reto enorme, que ha costado cuatro años de trabajo”.

La transcripción incluye páginas del Códex encontradas en 1975 en una habitación cerrada del monasterio de Santa Catalina, algunas de las cuales estaban en muy malas condiciones, y que se publican por primera vez. Las imágenes digitales del manuscrito virtual muestran la belleza del original y los lectores pueden apreciar la diferencia entre las caligrafías de los distintos escribas que copiaron el texto, dijo Parker.

Para marcar el lanzamiento del Códex en su versión virtual, la Biblioteca Británica ha montado una exposición, titulada Desde el Pergamino hasta el Pixel: Reunificación Virtual del Codex Sinaiticus, que podrá visitarse desde mañana hasta el 7 de septiembre. Esa prestigiosa institución ha organizado asimismo una conferencia académica, que tiene lugar hoy y mañana, sobre el precioso manuscrito, con participación de numerosos expertos, que hablarán de la historia, el texto, la conservación, la paleografía y otros aspectos.

Homenaje a Boris Vian

Publicado en Lecturas por Agendamx sobre el 24 Junio 2009

París, 23 jun (EFE).- Cincuenta años después de su muerte, la versatilidad artística de un ingeniero llamado Boris Vian, que saltaba de sus libros de poesía y teatro o novela negra al jazz metálico de su trompeta, es homenajeada en Francia con conciertos, discos, exposiciones y nuevas ediciones de sus obras.

Vian

Figura multidisciplinar por excelencia, la música y la literatura de Vian, que a menudo utilizaba pseudónimos como Bison Ravi, Baron Visi o Brisavion, revisten las estanterías de las librerías y tiendas de discos con ediciones especiales consagradas a este escritor nacido en la región parisina en 1920.

Así, el doble álbum “On n’est pas là pour se faire engueuler” (No estamos aquí para que nos insulten”) recoge 19 canciones inéditas y 20 de los temas más célebres del poeta, interpretadas por un heterogéneo grupo de artistas galos como M, Daniel Darc, Emily Loizeau, Juliette Greco, Arthur H u Olivia Ruiz, que se subirán hoy al escenario de la sala Pleyel de París para recordarle en vivo.

También el mundo editorial ha querido mirar a un creador con el corazón enfermo desde los 12 años que se educó en las escuelas más prestigiosas de Francia y en los bares más excitantes de su época, donde compartía mesa con filósofos como Jean-Paul Sartre, músicos como Miles Davis o escritores como Simone de Beauvoir.

Con el título “Le swing et le verbe” (El swing y el verbo), la editorial Textuel sirve un cóctel en forma de libro tan camaleónico como el propio Vian, en el que mezcla manuscritos, artículos, pañuelos o fotos extrañas del artista.

El efecto Vian ha alcanzado también al barrio parisino con el que más se le identifica con la publicación de “Une balade interactive dans le Saint-Germain-des-Prés des années 50″ (Un paseo interactivo por el Saint-Germain-des-Prés de los años 50) o la exposición que muestra hasta el próximo noviembre ese distrito como “la espuma de los años de Vian”, en el Museo de las Letras de París.

Además, bibliotecas y teatros de todo el país han programado estos días actividades relacionadas con Vian, se han editado audiolibros del literato leídos por voces célebres, se han ilustrado sus poemarios y se ha llevado a formato de cómic la genialidad de un artista al que el reconocimiento del público le llegó en las décadas posteriores a su muerte el 23 de junio de 1959. EFE

El Estado ha vuelto… y a lo grande

Publicado en Lecturas por Agendamx sobre el 6 Junio 2009

¿Qué fue de los Amos del Universo satirizados por Tom Wolfe? Los ministros de Finanzas ocupan hoy su lugar. En contra de tantos augurios, Al Qaeda y la crisis han devuelto el protagonismo a los Gobiernos


PAUL KENNEDY*

EL PAÍS -  Opinión – 07-06-2009.

Hace unos 500 años, en algunas zonas de Europa occidental, ocurrió algo curioso en la sociedad humana. En vez de pequeñas unidades territoriales -ducados, principados, ciudades libres, áreas gobernadas por caudillos anárquicos y fronteras llenas de violencia- aparecieron varias naciones-Estado (España, Francia, Inglaterra y Gales), cuyos Gobiernos poseían poderes extraordinarios: el monopolio del ejército y la policía, el derecho a recaudar impuestos y el establecimiento de estructuras uniformes de gobierno, además de una asamblea nacional, una lengua común, una bandera, un sistema de correos y todos los demás atributos de la soberanía que los 192 miembros actuales de la ONU dan por descontados.

Había llegado el Estado nacional, y el mundo nunca volvería a ser el mismo.

Pero ese Estado nunca careció de enemigos ni de críticos, entre ellos los numerosos intelectuales que se atrevieron a predecir su desaparición. Por ejemplo, Karl Marx profetizó que el éxito futuro del comunismo internacional llevaría de forma inevitable al “desvanecimiento gradual del Estado”. También los partidarios de una Federación Mundial en los años cuarenta del siglo XX propugnaron la instauración de varias formas de gobernanza mundial, incluido un Parlamento de toda la humanidad.

Más recientemente -y esto nos aproxima al tema de este artículo-, los defensores del capitalismo de libre mercado sin ningún tipo de control dijeron que el mundo estaba convirtiéndose en un bazar único en el que los Gobiernos eran cada vez más ineficaces, las guerras y los conflictos eran una cosa del pasado, la guerra fría era una curiosidad histórica y las finanzas cosmopolitas eran la fuerza dominante en los asuntos internacionales.

Los lectores recordarán libros con títulos tan sugerentes como El mundo sin fronteras (Kenichi Ohmae, 1990) y provocadores artículos sobre El final de la historia (Francis Fukuyama, 1989) como ejemplos de este tipo de pensamiento. Si había un grupo de actores al que perteneciera el mundo, era a los juveniles banqueros de Goldman Sachs, los capitalistas de riesgo y los jadeantes economistas del laissez-faire. El Estado se había quedado anticuado, sobre todo en sus variantes más grandes.

Pues bien, dos grandes erupciones de principios del siglo XXI han puesto en tela de juicio la hipótesis de que ya no necesitamos ni tenemos que prestar atención a lo que los conservadores estadounidenses llaman, con desprecio, el “gran gobierno”.

La primera fueron los atentados terroristas del 11-S. Aquellas acciones mortales e inesperadas por parte de unos actores no estatales hirieron profundamente a la nación más poderosa de la tierra y la empujaron a llevar a cabo una increíble variedad de respuestas contra Al Qaeda y los talibanes. Todas las medidas de seguridad, la enorme acumulación de datos sobre cada ciudadano, la comunicación de informaciones de inteligencia nacional con otros Estados y las medidas coordinadas contra las cuentas bancarias sospechosas y los artículos prohibidos fueron algunas de las muchas consecuencias de la llamada guerra contra el terror. (Como nota personal, este artículo lo he escrito durante un viaje reciente alrededor del mundo en el que siempre estuvo presente el “Estado”; en el aeropuerto de Roma tuve que pasar tres controles de seguridad. Hace 20 años, habría resultado increíble).

Si a esos miedos al terrorismo unimos el inmenso malestar sobre la inmigración ilegal y las medidas contra ella, tenemos la impresión de que el “mundo sin fronteras”, si es que alguna vez existió, se ha visto sustituido por controles gubernamentales y exhibiciones de autoridad en todas partes.

El segundo acontecimiento desafortunado y aterrador ha sido la crisis financiera internacional de 2008-2009, en la que la irresponsabilidad generalizada en el mercado de las hipotecas basura de Estados Unidos ha causado una onda expansiva que ha alcanzado a todo el mundo.

Se pueden decir muchas cosas sobre esta convulsa situación, pero una de las más importantes es seguramente cómo ha humillado a quienes el novelista estadounidense Tom Wolfe llamó con sarcasmo “los Amos del Universo”, es decir, los banqueros, los asesores de fondos de inversión y los falsos profetas de un índice Dow Jones en crecimiento constante. También han acabado aplastadas algunas de las entidades financieras más venerables y distinguidas. Para las personas que han perdido sus casas o han visto cómo se diezmaban sus ahorros y sus pensiones, la humillación pública de banqueros y consejeros delegados que hemos presenciado durante el último año no es más que un triste consuelo parcial. Para los millones de trabajadores que han perdido sus empleos o se han visto forzados a reducir sus jornadas de trabajo debido a la recesión mundial, el grado de castigo de los ricachones no es, ni mucho menos, suficiente.

Pero eso no es lo que quiero dejar claro aquí. Lo que quiero decir es que el mundo del capitalismo de libre mercado sin control se ha encontrado con un final brusco y escalofriante y que el Estado ha tenido que intervenir para hacerse con el control de la situación tanto económica como política.

En varias partes del mundo, por supuesto, el Estado nunca se quitó de en medio, y a finales de los noventa ya había indicios de que estaba aumentando sus poderes en países tan distintos como Rusia, China, Venezuela y Zambia. Pero lo que resulta más llamativo es el reciente vuelco en las economías que hasta ahora se regían por el mercado, sobre todo en Estados Unidos.

Ver a los principales banqueros estadounidenses interrogados una y otra vez en los comités del Congreso, ver cómo sus empresas están sujetas a “pruebas de estrés” gubernamentales, enterarnos de que sus salarios y primas van a tener en el futuro un “tope”, es ver cómo se derriba a unos gigantes. Y es un poderoso recordatorio de la fuerza latente del Estado-nación.

Lo mismo ocurre, lógicamente, en la esfera internacional. ¿Quiénes son hoy los Amos del Universo: los señores del capital privado, cuyas limusinas y cuyos helicópteros entraban y salían cada año del Foro Económico Mundial en Davos, o los adustos responsables de nuestros principales ministerios de Hacienda y bancos centrales? La respuesta es evidente.

Hasta las grandes instituciones financieras mundiales bailan al son que les marcan sus amos políticos, es decir, los Gobiernos que más voz tienen en ellas. Tal vez el Fondo Monetario Internacional vaya a disponer de unos cuantos cientos de miles de millones de dólares más para ayudar a las economías dañadas y las divisas en bancarrota, pero ¿quién lo ha autorizado?

Por supuesto, un grupo de gobiernos nacionales que comprendieron la necesidad de rescatar el sistema financiero mundial. Da igual que lo decidiera el viejo G-7 o el nuevo G-20 en su reciente reu-nión de Londres; el caso es que fue claramente un G-algo, es decir, fue una acción de “gobierno”.

En resumen, el Estado ha vuelto a primera fila (si es que alguna vez dejó el teatro, y no estaba meramente descansando entre bambalinas). En la mayoría de los países, la parte gubernamental del PIB está aumentando sin cesar, en consonancia con el gasto oficial y las deudas nacionales. Todos los caminos parecen llevar al Congreso, o el Parlamento, o el Bundestag; o al Banco Popular de China. Los mercados observan con ansiedad el menor indicio de alteración de los tipos de interés o cualquier afirmación, por muy calculada o torpe que sea, sobre la fortaleza del dólar estadounidense.

Todas estas cosas no habrían sorprendido a los reyes Valois de Francia, ni a los monarcas Tudor, ni a Felipe II de España. Al final, y para utilizar una frase favorita del presidente Harry Truman, “la responsabilidad es mía”. Es decir, de los líderes políticos, que, elegidos o no, son quienes suelen tener las riendas del poder.

Era una locura pensar que esa vieja verdad ya no era válida en los últimos años, sólo por las especulaciones de algunos responsables de fondos alternativos y unos cuantos banqueros excesivamente ambiciosos.

*Paul Kennedy ocupa la cátedra J. Richardson de Historia y es director de Estudios sobre Seguridad Internacional en la Universidad de Yale. Está escribiendo una historia de la Segunda Guerra Mundial.

© 2009, Tribune Media Services, Inc. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

THE SHOCK DOCTRINE

Publicado en Videos por Agendamx sobre el 3 Mayo 2009

INFLUENZA

Publicado en Videos por Agendamx sobre el 3 Mayo 2009

Libertad de prensa en peligro

Publicado en Periodismo del siglo XXI por Agendamx sobre el 3 Mayo 2009

Madrid. (EFE).- La crisis económica que afecta particularmente al mundo de la comunicación constituye un peligro para la libertad de expresión debido a la desaparición de medios, la reducción de recursos y efectivos y la precariedad laboral, que hace más arriesgada la crítica, según los expertos.

Este domingo, Día Internacional por la Libertad de Prensa, se rendirá homenaje a los periodistas muertos en el ejercicio de su profesión en conflictos o lugares donde los poderes políticos u otros actores no toleran la libre información, pero también en las sociedades democráticas existe peligro de censura más o menos indirecta y aún más en tiempos de crisis.
“La crisis económica y especialmente la de los medios (derivada también del auge de internet) debilita financieramente a esos medios, a quienes faltan recursos para corresponsales o periodismo de investigación, que son la esencia del periodismo de calidad”, comentó a Efe Stephan Weichert, analista del Instituto para el estudio de Políticas de Medios y Comunicación con sede en Berlín.

En el último informe sobre Excelencia en el Periodismo del Instituto Pew de EEUU, varios reporteros que cubrieron la última campaña para la Casa Blanca reconocieron que habían realizado menos trabajos de fondo por falta de medios y tiempo, pues a la reducción de personal se suma el que ahora deben alimentar varios canales de información multimedia.
Asimismo, la desaparición de periódicos -dijo a Efe el politólogo y ensayista español Ignacio Sotelo- afecta a la libertad de expresión, que está “directamente vinculada a la amplitud de medios”. “Cuanto menos medios, más monopolio y más capacidad de control”, subrayó.
En esta situación ambos analistas ven un peligro en que se debata la intervención del Estado. “Esa dependencia puede llevar a una instrumentalización por parte de la política”, dice Weichert, que cita como ejemplos nefastos de la complicidad entre mandatarios y algunos grupos mediáticos a Francia e Italia.
“El vínculo institucional se agrava muchísimo en momentos de crisis”, abunda Sotelo, y argumenta que “cuando se piden apoyos oficiales los medios se vuelven más tolerantes con el gobierno de turno, la crisis equivale pues a un debilitamiento de la crítica”. En Estados Unidos los institutos que analizan la evolución en los medios temen sobre todo un mayor poder de presión de las empresas anunciantes o de los accionistas.
Las asociaciones de profesionales también temen una tendencia a informar ante todo de lo que puede complacer al público, independientemente del interés informativo de un tema.
Según un estudio sobre autocensura del Instituto Pew, un 52 por ciento de los periodistas estadounidenses confiesa haber desestimado un tema importante por ser demasiado complejo, un 35 por ciento por ser una información contraria a los intereses de la empresa y un 29 por serlo a los de los anunciantes.
Esta semana 55 periodistas del “Chicago Tribune” denunciaron en un e-mail que la dirección de ese rotativo hubiera pedido a sus abonados su opinión sobre algunos artículos antes de publicarlos. “Es un principio fundamental del periodismo no dar a nadie fuera de la redacción la opción de decidir si se debe publicar una historia, ya sean anunciantes, políticos o lectores”, dice la carta.
Otro de los fenómenos que se agrava en tiempos de crisis, cuando las empresas optan por despedir a empleados, es lo que Sotelo llama “el principio de acoplación al medio”. “Cuando escasean los puestos de trabajo… las voces independientes bajan muchísimo de tono”, dice.
Por otra parte, en momentos de crisis o peligro, explica Weichert, se produce un fenómeno psicológico entre los periodistas, que “al fin y al cabo son seres humanos”, que es la tendencia a tratar de no debilitar con críticas una acción política.
Así se vio en EEUU donde, tras el trauma del 11 de septiembre, los periodistas evitaron, como recientemente ha reconocido, entre otras, la reportera estrella de la cadena CNN, Christiane Amanpour, hacer las preguntas pertinentes respecto a la legitimidad de la intervención en Irak.

Pero también ahora ocurre un fenómeno parecido con la información sobre el presidente Barak Obama; según el informe anual del Instituto Pew, un 42 por ciento de los estadounidenses, inclusive un 28 por ciento de los votantes demócratas, consideran que la prensa tomó partido por Obama en las últimas elecciones.
Actualmente, tan sólo algunas voces piden que la prensa ejerza un papel más crítico en su cobertura del presidente y son los medios satíricos, como “The Onion”, que ya se desmarcaron con sus críticas a Bush tras el 11-S, quienes denuncian esta luna de miel de la prensa con Obama.

Pese a todos estos problemas para la supervivencia del periodismo de calidad, Weichert considera que éste es irrenunciable, porque en un mundo donde proliferan cada vez más los blogs y las páginas de contacto el público va a necesitar más que nunca orientación.
Entre las soluciones que se barajan está la de convertir los periódicos en fundaciones o crear plataformas digitales de promoción de varios medios afines.

En cualquier caso, dice Weichert, la convivencia del periodismo tradicional y la información ciudadana que se da en internet es posible y deseable, pues los primeros pueden seguir siendo medios de referencia, pero los segundos mitigarán saludablemente su influencia.

Cebrián: los periódicos son producto del pasado

Publicado en Periódicos por Agendamx sobre el 28 Abril 2009

Europa Press | Madrid | 28 de abril de 2009.


El consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, ha asegurado que los periódicos son “un producto del pasado y muy arcaico” y ha alertado sobre el final de un modelo para los medios de comunicación vigente “desde hace dos siglos”.

Durante su intervención en una jornada sobre los medios en la crisis, organizadas por Deloitte, Cebrián ha manifestado que, previsiblemente, los diarios impresos seguirán en circulación en el futuro, si bien otros medios emergentes, como las terminales digitales, se convertirán en “prioritarios”.

“Podemos seguir manteniendo periódicos que nadie lee, pero la realidad es que los imperios de información como los británicos o estadounidenses del siglo XX se han acabado y un periódico lo hace ahora un señor con un ordenador”, ha criticado.

“Hace dos años ya dije que si volviera a tener la oportunidad de fundar ‘El País’, a día de hoy lo haría en la Red, porque ofreceríamos un producto más barato y con más difusión”, ha señalado.

A su entender, los periodistas -tampoco los políticos- no son “conscientes” a día de hoy de que la influencia de los diarios de papel es “cada vez menor y ha descendido” en las últimas décadas. Para el directivo de Prisa, empresa editora de ‘El País’, estas noticias reciben difusión en muchas ocasiones gracias a los medios de internet.

“¿Qué sentido tiene publicar el tiempo si ya se puede conocer previamente a través de la Red?, ¿qué personas interesadas en la Bolsa seguirán esta información mediante un periódico?” se pregunta Cebrián. Además, asegura que si se suprimiesen las promociones de estos diarios, se reduciría “aún más” su circulación.

Así, ha incidido en que “nadie sabe” cómo se desarrollará el nuevo modelo, aunque sí “está claro” que no será similar al actual. “Será importante plantear quién pagará la información responsable y con rigor, porque no es cierta la idea de que la independencia la proporciona el mercado”, ha planteado.

El consejero delegado de Prisa ha recordado que la situación de los medios de comunicación es “muy grave”, aunque esta caída de ingresos “se preveía desde hace años”. “Yo mismo explicaba lo que iba a pasar en un libro sobre la sociedad de la información, pero la obsesión por presentar las cuentas anuales hizo que olvidara todo esto”, explicó.

Sin embargo, ha avisado de que los medios de comunicación españoles “tienen una ventaja” respecto a otros países: un mercado potencial “más grande” que incluye a los países hispanoamericanos y a Portugal -que estima en 700 millones de consumidores potenciales–. De esta manera, criticó la “poca sensibilidad política” del Gobierno para explotar estos mercados.

ENTREVISTA | Piergaetano Marchetti, presidente de RCS Mediagroup

Publicado en Periódicos por Agendamx sobre el 10 Abril 2009

‘Lo único que puede acabar con el periodismo es el mal periodismo’

Irene Hdez. Velasco | Roma | EL MUNDO. 08/04/2009.

Su nombre es referente en materia de derecho financiero, empresarial y de la información. De ahí que su voz, grave y pausada en el trato cercano, tenga especial relevancia en un tiempo muy complicado económicamente para los medios. Recién ratificado como presidente de RCS Mediagroup, accionista mayoritario de Unidad Editorial, el jurista milanés mira de frente al futuro con la seguridad que da formar parte de uno de los grupos editoriales más importantes de Europa. Por algo todos le llaman el profesor Marchetti.

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Pregunta.– Su confirmación como presidente, ¿es un premio o una faena, visto cómo está el sector?

Respuesta.– Sobre todo, se trata de un privilegio. Ser presidente de uno de los mayores grupos editoriales europeos significa disponer de un observatorio privilegiado sobre la realidad cultural, industrial y social. La decisión del Pacto de Sindicato (que agrupa a la mayoría de los accionistas de RCS) ante la asamblea que tendrá lugar a finales de este mes me honra y al mismo tiempo me estimula a trabajar con renovado empeño, dentro obviamente de los límites de mi función -que no es operativa-. Esto teniendo en cuenta el contexto de profunda crisis estructural tanto de la economía como del sector editorial a la que usted se refería. Una crisis que no afecta sólo a la publicidad, a pesar de ser esta última la parte más sensible.

P.– La crisis está golpeando fuertemente a los medios. ¿En su opinión sería necesario elaborar un nuevo modelo de estrategia empresarial para lograr superar esta situación?

R.– Leo y escucho con atención las opiniones de muchos expertos y protagonistas del sector. No creo que exista una receta universal, pero estoy convencido de que una política integrada de acciones valientes pueda obtener resultados eficaces. Me refiero al desarrollo del sector multimedia, que RCS MediaGroup ha puesto en marcha desde hace tiempo; a un vínculo creativo entre las varias propuestas editoriales que sea cada vez mayor, tanto en el papel como en el digital; a una gestión atenta a los costes y a la eficiencia, a una capacidad de considerar el mercado con coherencia coyuntural y no guiado por el canto de sirenas. Debemos combatir la crisis de confianza que se ha cernido sobre la sociedad con productos que estimulen el interés y la curiosidad. Es justo en los momentos de mayor dificultad cuando las buenas ideas pueden representar un cambio de rumbo.

P.– ¿En qué medida está preparada RCS para afrontar estos tiempos?

R.– Con la totalidad de sus energías, la determinación de sus mujeres y hombres, la seguridad de haber comenzado a recorrer el camino justo cuando todavía la crisis no estaba en su punto culminante y, puedo decirlo con orgullo, con las ganas de luchar adecuadas.

P.– ¿Cuáles son las claves del plan de reestructuración de RCS?

R.– No me corresponde a mí detallar de manera profunda el gran trabajo de reorganización y desarrollo que el equipo de gestión, bajo la dirección de Antonello Perricone, está definiendo justo en estas semanas. El consejero delegado y su equipo están trabajando en un proyecto de intervención completa centrado en los costes y el modelo de negocio, transversal a todas las sociedades del grupo y que será sometido al Consejo de Administración.

P.– ¿Cuáles serán las nuevas estrategias del grupo en lo que se refiere a Unidad Editorial?

R.– Como sabrá, el consejo de Unidad Editorial se ha enriquecido con nuevos y prestigiosos miembros españoles. Considero esto como una excelente noticia, no sólo porque subraya la confianza y la estima en relación con un país al que sentimos especialmente cercano, sino también porque es justo que Unidad Editorial, con su esencial relevancia estratégica en el grupo, vea reforzada su hispanidad, con el fin de afrontar con vigor los próximos desafíos del mercado y de gestión. En lo que se refiere a las estrategias, hay que decir que el equipo directivo español, con la atenta y óptima gestión de Antonio Fernández-Galiano, está comprometido desde hace meses en una profunda reestructuración interna, igual que RCS MediaGroup está haciendo a nivel global.

P.– En estos momentos de confusión y cambio, ¿cuáles son los valores que deben guiar a periódicos como EL MUNDO o ‘Il Corriere della Sera’?

R.– El valor más importante es siempre la confianza del lector. Y la confianza se garantiza con la seriedad, la calidad y la independencia de la información.

P.– ¿Cuánto debe pesar el marketing y cuánto el valor informativo en periódicos líderes del mercado como ‘Il Corriere’ o EL MUNDO?

R.– El equilibrio entre información y publicidad, entre noticias y mercado, es uno de los dilemas más debatidos. También en este caso el mejor ejemplo es el producto final. Podría ser que alguien nos critique por algunos editoriales o por una investigación quizás demasiado incómoda. Pero nadie puede ni debe poder jamás criticarnos por una información engañosa o incorrecta.

P.– ¿Comparte los discursos más catastrofistas que auguran el final de los medios impresos y restringen las oportunidades de supervivencia a los medios digitales?

R.– No sé decirle si en 2043, fecha en la que se ha vaticinado que saldrá la última copia en papel de ‘The New York Times’, me encontraré desconsolado ante los quioscos… Sin embargo, fuera de broma, no creo que el hombre pueda prescindir del placer de la lectura.

No quiero pasar por romántico si digo que observo con atención las revoluciones cotidianas que la tecnología nos regala, pero a la vez tengo muchas esperanzas en que todavía, durante mucho tiempo, nos gustará más leer un libro que un ‘e-book’. La única amenaza que puede acabar con el periodismo es simplemente el mal periodismo. Y nosotros nos ocupamos todos los días de alejar ese riesgo.

“Unidad Editorial tiene una relevancia esencial y estratégica en nuestro grupo”

P.– ¿Qué importancia tiene el equipo directivo en una situación como la actual?

R.– Es fundamental, así como lo son las mujeres y los hombres que –a todos los niveles y en todas las situaciones– saben que deben remangarse la camisa en una etapa que hasta ahora no se había vivido nunca. Saber indicar el camino apropiado, llevar a la práctica las políticas más oportunas, tomar las decisiones incluso más dolorosas pero necesarias: es el deber de quien tiene que llevar el timón de nuestro barco hacia aguas más tranquilas. Pero sin la fuerza de la tripulación no se podrá llegar a puerto alguno.

P.– ¿Por qué el grupo RCS ha decidido confiar la dirección de su buque insignia, Il Corriere della Sera, a Ferruccio De Bortoli, en sustitución de Paolo Mieli?

R.– A quien me hizo esa misma pregunta tras el nombramiento de Ferruccio De Bortoli le contesté sencillamente que se trataba de una rotación fisiológica, casi de un paso de testigo entre dos grandes profesionales.

P.– De Bortoli asume por segunda vez las riendas de ‘Il Corriere’, usted ha sido confirmado como presidente del grupo RCS, Antonello Perricone como consejero delegado… ¿RCS apuesta por valores sólidos y consolidados?

R.– Los valores más importantes por los que apostamos son la independencia, la calidad y el prestigio de nuestras cabeceras. Puede que esto parezca una frase hecha pero créame si le digo que ese es nuestro patrimonio más precioso.

“No creo que el hombre pueda prescindir del placer de la lectura”

P.– Sólo durante el mes de marzo los usuarios de Il Corriere online aumentaron en un 15%, mientras que elmundo.es es el primer diario digital en castellano ¿Qué importancia estratégica tiene Internet para RCS?

R.– Representa la nueva frontera editorial, un terreno sin límites en el que, sin embargo, no hay que cabalgar de modo arriesgado. Los diferenciales positivos que cada mes acompañan los datos de la versión online del Corriere y EL MUNDO (sin olvidarnos de sus cabeceras hermanas deportivas, ‘Gazzetta.it’ y ‘Marca.com’) son simplemente impresionantes. Crecen de forma extraordinaria los usuarios únicos, las horas de navegación, las páginas vistas. Y también la publicidad sube constantemente. Desde luego es necesario acompañar este viaje pionero con la solidez de los sectores existentes, estudiar formas de integración, proponer nuevos servicios a través de otros soportes tecnológicos. Nosotros hemos apostado por la televisión, el móvil, intenet y la radio. Sí, podemos decir que gracias a la red somos un auténtico Grupo editorial multimedia a nivel global.

P.– ¿Encuentra diferencias entre el mercado español y el italiano?

R.– Sin duda las diferencias existen, a partir de las fuertes autonomías locales. Un grupo editorial tiene que saber entender la especificidad, la historia, la cultura de los países en los que opera. La pertenencia a un grupo internacional, por otra parte, permite también mirar más allá de las propias fronteras, no cerrarse, estar abiertos. Es por eso por lo que el trabajo codo a codo de españoles e italianos también en el Consejo de Administración puede realmente representar una carta ganadora.

Galeano

Publicado en Blogroll por Agendamx sobre el 9 Abril 2009

Oportunidades y tribulaciones del periodismo

Publicado en Periodismo del siglo XXI por Agendamx sobre el 7 Abril 2009

POR MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA

El martes 31 de marzo recibí el doctorado honoris causa que se sirvió otorgarme el Colegio Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, distinción que agradezco profundamente. Pronuncié con ese motivo unas palabras que explican el sentido en que recibí esa deferencia:


En los dos años recientes he tenido el privilegio de que me dispensaran distinciones de índole diversa a la que hoy nos congrega pero coincidentes con ella en la causa que las origina. Las entiendo a todas como destinadas a subrayar el mérito de un trayecto profesional y, en consecuencia, como referidas al periodismo como oficio de utilidad pública y a sus practicantes, especialmente a quienes lo profesan, sí, como un medio digno de ganarse la vida, pero también como una extensión del ser ciudadano, habitante de una república menesterosa en mucho pero abundante en coraje y energía.


A tono con ese entendimiento, quiero exponer ante  la comunidad universitaria aquí representada estas cavilaciones en voz alta sobre fenómenos y tendencias propios de los medios pero que inevitablemente conciernen a la sociedad entera. Pretendo que interesen a todos, pero en particular se refieren a la materia prima de la carrera de comunicación, impartida en Xochimilco desde el origen de la Universidad, que en buena hora dispuso enseñar e investigar los procesos y las instituciones de la comunicación.


Apunto primero a la estructura de los medios electrónicos. No me detendré, aunque esa cara del poliedro que toco no puede ser pasada por alto en un análisis más pausado, en las características intrínsecas de la televisión, que tanto, tan seriamente y con tanta razón han preocupado a pensadores como Karl Popper y Giovanni Sartori. Esbozo únicamente cómo el modo de ser de ese fruto del coito entre la radio y el cine (según la definición de Salvador Novo) se presenta en la sociedad mexicana, en el mercado mexicano para emplear el término que mejor refleja su sustancia. Dos empresas que no compiten entre sí dominan ese instrumento a través de concesiones para explotar un bien público, el espacio electromagnético donde transitan sus ondas. Ellas  reciben la mayor parte, tres cuartos del total,  de la inversión publicitaria pública y privada, y, lo que es más relevante, construyen cotidianamente, en sus programas de entretenimiento y de noticias (así como a través de sus interminables tandas de anuncios), la imagen que millones de mexicanos tienen de sí mismos, de México y del mundo.


Por eso y por la todavía endeble condición de nuestra vida democrática, se han constituido en un poder político, un poder de hecho que cuando no comparte sus metas desafía al poder institucional, al que busca influir decisivamente, si no determinar. Ese poder incumple las leyes,  es capaz de hacer que se dicten las que le acomoden, y resiste las que no le cuadran. Esta última es su actitud frente a la reforma constitucional que sacó del comercio la política, la propaganda política al menos, al prohibir que pueda comprarse tiempo en los medios electrónicos durante los procesos electorales. El nuevo régimen legal de los medios afecta, sí, los ingresos de las empresas que configuran el duopolio, pero ese efecto es menor (porque desde su lógica es remediable, mediante la simulación y la infracción legal) comparado con la disminución de su presencia protagónica en la escena pública. No pudieron impedir la reforma de 2006 tan eficazmente como han evitado que se emita una legislación moderna y abarcante sobre los medios, pero estorban y complican su  aplicación y presionan a quienes encarnan el poder institucional para que, con la misma convicción con que emprendieron la reforma, la cancelen y vuelva el dinero a imperar en la política electoral. Cuentan en su provecho con la fragilidad de los órganos responsables de la política de comunicación estatal y electoral. En la embestida contra las prerrogativas de los partidos –propaganda contra propaganda– el duopolio podrá lograr el viejo anhelo de que sean eliminados los tiempos que la ley asigna al Estado (que deberían ser de la sociedad), así como fueron ya drásticamente reducidos hace pocos años.


El poder de las empresas de televisión se dirige también a inhibir, coartar y si dable fuera suprimir los medios no lucrativos, los que operan con permisos, los medios que con esperanza llamamos públicos con la gana de que lo sean en verdad, y los medios comunitarios. Las leyes por sí mismas no modifican la realidad, pero una legislación sobre medios públicos constituiría el marco propicio para esfuerzos que están ya en curso y buscan probar que otra televisión es posible. Una ley de esa naturaleza habría evitado la prolongada, ofensiva espera de esta Universidad por señales de radio y televisión que no son aledañas, sino complementarias de su misión, inherentes a la misma.


La práctica del periodismo, su organización al servicio de la sociedad, vive simultáneamente oportunidades y desafíos. La transparencia, como efecto de la legislación respectiva, originada en la sociedad,  y como aspiración ciudadana para vivir una democracia que incluya la rendición de cuentas, hace posible un conocimiento más amplio y preciso de zonas del hacer gubernamental que hasta hace poco era privilegio de iniciados. Hoy podemos saber, tenemos derecho a saber. Hasta no hace mucho tiempo los periodistas reconocidos, los más buscados, eran los poseedores de claves secretas, los reveladores de los escondrijos y las intimidades del poder. Hoy esa información se ha socializado. Y si bien subsisten zonas en que la reserva, la legal y la tramposa, mantienen vigentes áreas de opacidad, nos enrumbamos a una sociedad abierta, si se quiere con la lentitud del ciego que camina hacia la salida de un espacio oscuro. Nunca antes tuvo la prensa campos tan anchos para roturarlos con sus búsquedas. Su ejercicio ya no debe ser un oficio de tinieblas.


Pero al mismo tiempo proliferan los obstáculos para el ejercicio de las libertades de expresión y de información. Algunos fueron construidos mucho tiempo ha y no es posible abatirlos todavía. Cuéntense entre ellos la información pagada (qué digo información, la propaganda) que a fuerza de dinero convierte la insulsez en sólida presencia o procura ocultar lo sucio. Téngase presente también la corrupción, que pareció haberse ido con el régimen autoritario de competencia electoral no equitativa,  pero subsiste ni siquiera con disimulo, y sigue contando para su vigencia con las deplorables condiciones laborales que privan en la industria de la comunicación social. Tan capaces de preservarse a sí mismas estas rutinas, me pregunto si no pervive, y multiplicado, el empresario periodístico que se ufanaba de no pagar salario a su personal y compensarlo con “credencial y manos libres”.


La picaresca a que aludo sería hasta hilarante si no reflejara la supervivencia de zonas de la comunicación social que eran afines a un régimen que no sólo podía prescindir de ciudadanos informados sino que le resultaban estorbosos. También es de tono menor si la comparamos con otras realidades que pueden ser avasallantes. Como en las peores etapas del autoritarismo, hay riesgo de muerte en la práctica del periodismo. No es válido exagerar el peligro, pero tampoco es lícito fingir que es menor. El crimen organizado ha cobrado innumerables vidas de profesionales de la prensa. Ya es un reportero en Hermosillo, ya un subdirector de diario en Nuevo Laredo, ora un reportero en Ciudad Juárez, ora unos camarógrafos en Monterrey, ya el editor de un semanario en Tijuana, ya dos jóvenes periodistas, promotoras de una radioemisora indígena en Oaxaca. Se agrega al crimen que los hace desaparecer o abiertamente los acribilla, la impunidad. No se ha castigado a nadie que priva de la vida a un periodista. Cuando bien han ido las cosas, un testaferro, un matarife profesional paga las culpas de un autor intelectual impune. O queda en libertad, 10 años antes de cumplir su condena, quien al mando de la policía política asesinó a un periodista de talla mayor para acallarlo.


Hay quienes buscan apabullar el ejercicio periodístico con medios menos severos, menos definitivos pero acaso tan eficaces como la muerte. Se trata del acoso judicial. Una plaga de demandas y denuncias de presuntos agraviados se cierne sobre el oficio de informar. La alimentan juzgadores a quienes con benevolencia podríamos considerar simplemente ignorantes pero con mirada más acuciosa tal vez hallaríamos corruptos. Fatigar, inhibir, eventualmente arruinar a quienes tienen que litigar su derecho a decir con fundamento, son los propósitos de estos acosadores, esos defensores de una buena reputación inexistente que de paso quieren hacerse de una ganancia por tantos títulos ilegítima, la del precio que ellos ponen a su honor. Ya se sabe que una honra que se tasa vale bien poco.


Otros graves asuntos reclamarían nuestra atención, como el modo en que la crisis afecta ya a los medios, sobre todo los impresos. Y la manera en que la internet se adentra en nuestra vida y propicia transformaciones en el periodismo y en la sociedad cuyos contornos no acertamos todavía a definir.  Pero aquí termino.

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