04.17.07
Hipopresidencialismo
Entrevista / Giovanni Sartori
Por Emiliano Ruiz Parra. Reforma. Enfoque. Número 681. 15 de abril de 2007. Pp. 10-13.
Reconocido como uno de los grandes pensadores políticos, Sartori habla de la rendición de los políticos frente a la videopolítica, de la debilidad del Presidente en México, de la necesidad de establecer la reelección legislativa.

Estudioso apasionado del sistema político mexicano, el politólogo italiano Giovanni Sartori señala, en entrevista con Enfoque, las deficiencias de la transición del país: una institución presidencial con facultades acotadas; un Congreso que, al prohibir la reelección de sus miembros, impide su profesionalización, y un sistema electoral que corre el riesgo de atomizar a los partidos.
El pensador, nacido en Florencia en 1924, fue el primero en denominar al régimen priista “sistema de partido hegemónico” y con ello lo distinguió de las dictaduras y de los regímenes de partido único del antiguo bloque socialista.
Según Sartori, durante el régimen del PRI, México tenía un “hiperpresidente”. Cuando el “partido hegemónico” perdió la Presidencia de la República, México se vio de repente con un “hipopresidente” sin mayoría en el Congreso.
De acuerdo con Sartori, con un paquete de reformas al sistema político que conserven la Constitución de 1917, México podría ser el único país del mundo con un sistema presidencialista democrático exitoso, frente a sistemas presidencialistas fracasados en América Latina.
Sartori lamenta, sin embargo, que durante el sexenio del presidente Vicente Fox los avances hayan sido nulos.
El politólogo, quien alertó en 1997 acerca de la aparición del Homo Videns, aborda en la charla la influencia de la televisión en la política. Sartori sostiene que la televisión ha creado generaciones de videoniños, Homo Videns limitados intelectualmente para entender conceptos por estar acostumbrados al aprendizaje por medio de la imagen.
En México, como en Italia y Estados Unidos, agrega Sartori, “los políticos han capitulado frente a la televisión”. Considera que son incapaces de oponerse a la fuerza de la videopolítica por su necesidad de aparecer todos los días en la pantalla.
El italiano, autor de La Tierra explota y La sociedad multiétnica, pluralismo, multiculturalismo y extranjeros, recibió el 12 de abril el doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional Autónoma de México. Con él fueron galardonados el ex presidente chileno Ricardo Lagos, el español Fernando Savater, la brasileña Nélida Piñón y los mexicanos Juliana González, Leopoldo García- Colín y Ricardo Miledi.
La debilidad del Presidente
En un ensayo que escribió acerca de la transición mexicana, incorporado como posfacio a Ingeniería constitucional comparada, veía la posibilidad de que México innovara un presidencialismo democrático exitoso. Han pasado seis años y dos elecciones, ¿cuál es su diagnóstico del país?, ¿México fortaleció su presidencialismo democrático o continúa con un “hipopresidencialismo”?
No se ha hecho mucho o se ha hecho muy poco. La Presidencia en México es demasiado poderosa por una tradición que los ingleses llaman “constitución viva”, o constitución “material” (por encima de la Constitución formal). Pero si vemos el poder jurídico de esta Presidencia, realmente no queda mucho. Porque todo el sistema anterior estaba centrado en un Presidente que era designado por su antecesor, por “dedazo”, y por el hecho de que el PRI era el partido dominante.
El PRI no sólo ya no es el partido dominante. Es el tercer partido. Ésa es una gran debacle para el PRI. Y el Presidente es un Presidente minoritario, no controla una mayoría en el Congreso. En el conjunto de los sistemas presidencialistas, él es más o menos igual de débil que el resto de los presidentes latinoamericanos.
Con una mayoría no presidencial en el Congreso, está atado, se le puede imponer todo tipo de medidas financieras. Un asunto clave en este contexto es que el presidente mexicano no cuenta con veto en lo particular en temas de presupuesto. Debe tener esa facultad.
La tradición del Presidente sexenal no reelegible es una buena tradición. Realmente no ha habido nunca un dictador, pese a la enorme hegemonía presidencialista. Hubo un general, Álvaro Obregón, que trató de reelegirse y fue asesinado. El sistema ha funcionado muy bien.
Planteaba una agenda de reformas que no se han cumplido. ¿Cuáles son los riesgos de la transición?
Sí. Diría que México no ha completado su transición. Hasta ahora sólo han debilitado de facto al Presidente, pero no se han hecho reformas importantes. Vicente Fox no hizo nada. Un hombre agradable, pero no hizo nada.
Con las correcciones, las enmiendas y los cambios que indico en mi apéndice a Ingeniería constitucional comparada, creo que México podría salir bien sin demasiadas transformaciones.
(En ese ensayo, el politólogo florentino sugería la reelección legislativa; que las reformas surgidas del parlamento no pudieran alterar el presupuesto o la recaudación fiscal; veto presidencial a modificaciones que hiciera la Cámara de Diputados al presupuesto; el referéndum; que los ministros de la Suprema Corte fueran vitalicios y se escalonaran sus nombramientos).
Las constituciones son mecanismos en los que cada pieza debe encajar con las demás, si cambias una debes cambiar la otra, y la otra. Y luego tienes que hacer una nueva Constitución. Y la experiencia dice que las nuevas constituciones son mucho peores que las anteriores.
La Constitución de 1917 es una buena Constitución. Eran buenos constitucionalistas. Si le modificas algunas cosas, y redistribuyes el poder con el Congreso, México podría tener el primer sistema presidencial que funciona.
Hace falta la reelección de los miembros del parlamento. Si no se reeligen, tenemos miembros que simplemente están en camino del siguiente puesto. Ocupan cargos para complacer a quien les ofrece empleo. Se priva el parlamento de expertos. Cuando empiezan a aprender algo tienen que cambiar de negocio. Crea una mentalidad servil porque saben que no pueden ganar ahí. Están buscando su siguiente empleo.
Ahora me preocupa el sistema electoral, porque todavía tienen el sistema mixto, en parte proporcional, en parte de representante de distrito.
No me gustan los sistemas mixtos. Han sido propuestos bajo la noción de que poseen lo mejor de los dos mundos. Pero los electores se confunden bastante cuando tienen que votar en dos sistemas, uno proporcional y uno de distrito. Los electores son animales de una mentalidad muy simple.
La otra experiencia similar es la italiana. Cuando se estableció el sistema mixto-mixto italiano “similar al mexicano” se decía que reduciría la fragmentación de los partidos. Y ha hecho lo contrario, ha duplicado o triplicado la fragmentación de los partidos. En México esto todavía no es una realidad.
En Italia tenemos alrededor de 18 partidos enanos, más cuatro o cinco partidos de tamaño decente. Pues ellos se han dado cuenta de que tienen un poder de chantaje formidable. Porque van con los partidos más importantes en los distritos y dicen: “mira, sé que no puedo ganar, pero también sé que puedo hacerte perder. Así que para que yo me retire de este distrito tú te retirarás de aquél”. Y esto crea partidos chantajistas. A largo plazo es un sistema muy malo porque es inevitable una vez que los partidos se dan cuenta de que poseen ese poder de chantaje.
La TV, un animal resbaloso
México con una transición no terminada, con tres generaciones de videoniños, ¿tiene ya las características que usted señalaba en Homo Videns: hipociudadanos, partidos ligeros, líderes políticos que reaccionan a lo que dice la televisión y no a sucesos reales?, ¿el telepoder y la videopolítica son malas contribuciones a la democracia mexicana?
Es una mala contribución a la democracia. Aun en los países democráticos. El argumento de Homo Videns es que la televisión ha destruido a la opinión pública como una fuerza autónoma. De ahí surge la conclusión de que la opinión pública no es más que el eco de los medios. Los medios dicen que dice la gente, pero la gente está condicionada por la televisión y las respuestas que regresan al sistema político son el eco de lo que los medios han dicho. Ocurre en México y en todas partes.
¿Ve a los políticos mexicanos capaces de enfrentar la influencia de la videopolítica?
México es uno de mis países favoritos, pero no soy un experto… No creo que sean los políticos quienes estén haciendo algo en ese sentido. A ellos les encanta controlar la televisión, y una vez que la controlan les encanta estar ahí todos los días. Aun dos o tres veces al día.
¿México ya es un país de Homo Videns?
No, porque tú leíste mi libro, y ése es un contrapeso. Hay una sensación de que el instrumento puede ser muy peligroso, y ciertamente crea seres humanos vacíos, que han perdido la capacidad de abstracción. Si esta sensación penetra en grandes sectores del público, creo que sería una importante llamada de atención. Ésa sería mi contribución.

¿Es necesario que México como país en transición acote la influencia de la televisión en sus campañas electorales?
Es muy difícil. La televisión es un animal muy resbaloso. Ahora es algo escatológico. Al menos en un número de países occidentales ven televisión por horas y horas, y luego tienen e-mail. Viven viendo imágenes o usando instrumentos muy elementales de comunicación intelectual. No creo que se pueda hacer mucho para frenar la mala influencia de la televisión, pero los padres deben hacerse responsables. En Estados Unidos la televisión llegó a principios de los cincuenta. Es la tercera generación de padres que fueron videoniños. Deberían de luchar contra la televisión pero ellos mismos son Homo Videns.
En 2006, en pleno año electoral, las Cámaras aprobaron una ley, la llamada “Ley Televisa”, que favorecía el duopolio de las televisoras. Ningún candidato se atrevió a rechazar la ley, ¿la clase política mexicana está rendida ante la videopolítica?
Sospecho que ése es el caso. Pero sólo lo puedo sospechar. En Italia han capitulado. Ellos harían cualquier cosa por salir en la televisión todos los días, y eso empeora con los partidos pequeños, porque necesitan visibilidad todo el tiempo.
La televisión puede imponer sanciones a los políticos que no siguen sus demandas: los desaparece. El poder de la televisión, no sólo en México, es enorme. En Estados Unidos uno ve que el criterio es que si no apareces en televisión estás muerto.
En México hay un sistema de dos grandes televisoras. ¿Ayudaría a la información política que hubiera una tercera, una cuarta cadera de televisión, para romper el monopolio de la videopolítica?
Éste es el tema general de las legislaciones antimonopolios que también se aplica a las telecomunicaciones. En Italia tenemos la televisión pública y la televisión de Silvio Berlusconi. Cuando Berlusconi gana las elecciones tenemos un monopolio. Es peor que en México. Si pierde las elecciones, tenemos un duopolio. Nos la pasamos peleando por eso. Un duopolio es mejor que un monopolio, pero sigue teniendo muchas desventajas.
La teoría de la comunicación de masas dice que, si bien cada medio puede ser malo, si el público se distribuye entre muchas televisoras, unas corrigen a las otras. De modo que una dice que México es un gran país y la otra dice que México es un país horrible, y la gente diría: “bueno quizá no sea tan horrible, quizá sea algo bueno”.
En México se promovió el programa Enciclomedia, que llevaba pantallas a las aulas de los niños de 10 a 12 años. Aprendían en la escuela con la televisión y llegaban a su casa a seguir viendo televisión, ¿desde el gobierno, con estos programas, se contribuye a la formación del Homo Videns y de los videoniños?
Depende en gran medida de los programas que se transmitan. Si mis 30 lecciones se transmitieran en esa televisión, son 100 minutos, eso es mucho, eso sería un programa excelente. Soy un buen animal de la televisión. Actúo en la televisión como un hombre de la televisión, no como un académico, y todo el mundo está entretenido (Sartori se refiere a la trasmisión en la televisión italiana de 30 cápsulas inspiradas en su libro Qué es la democracia). Depende. Si tienes una televisión estatal que realiza programas culturales serios, es positivo, especialmente porque los maestros no son muy buenos hoy en día. De lo contrario no. Sería simplemente ridículo si pusieran a Mickey Mouse.

