05.14.07

ENTREVISTA: ANDRÉ GLUCKSMANN. Filósofo

Publicado en Miscelánea a 6:53 PM por Agendamx

“Tras la caída del muro, empezó lo más difícil”

 

JOSÉ ANDRÉS ROJO - EL PAÍS – Madrid – 14/05/2007

¿Qué puede haber sucedido para que el joven maoísta, que celebraba con entusiasmo la revuelta juvenil de Mayo del 68, haya defendido 40 años después la candidatura a las presidenciales francesas del líder de la derecha? André Glucksmann (Boulogne, Francia, 1937) lo explica así: “He apoyado a Sarkozy porque soy un hombre de izquierdas”.

La reciente traducción en España de Una rabieta infantil (Taurus), su libro autobiográfico, invita a sumergirse en las experiencias familiares, la trayectoria filosófica y los afanes políticos de un pensador heterodoxo que reclama su derecho a no ser de una sola pieza. En esta entrevista, realizada la pasada semana en Madrid, repasa algunos momentos esenciales de 70 años de vida y escritura.

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- El final de la II Guerra Mundial. “Al terminar la guerra, los mayores querían pasar página, olvidar lo que había ocurrido. Pero a un niño de siete años no se le puede decir que lo que ha vivido no cuenta porque hay que dejar atrás el horror. Me rebelé contra ese olvido y fui de esa manera el portavoz de todos los niños del mundo que se negaban a que se borraran las cosas terribles que habían vivido. Recuerdo la imagen de los vencedores -De Gaulle, Roosevelt, Churchill, Stalin, Chiang Kai-chek-: los mayores estaban convencidos de que todos iban a entenderse y de que se volvería a un tiempo de paz”.

- Los existencialistas. “Sólo un grupo de intelectuales, entre los que estaban Sartre, Merleau-Ponty o Raymond Aron, mostró un poco más de lucidez y no compartió esa ceguera optimista. Supieron ver que las heridas que habían abierto Auschwitz o Hiroshima no iban a cicatrizar tan fácilmente. Creo que ese momento de lucidez es esencial, que fue la verdadera revolución cultural de la segunda mitad del siglo XX. Poco después, con la guerra fría muchos intelectuales se inclinaron a abrazar las utopías optimistas”.

- La insurrección de Budapest. “Era niño, judío, extranjero y había vivido de cerca la lucha de la Resistencia, y por eso sabía que la izquierda podía equivocarse, que los comunistas podían equivocarse. Pese a todo ello, yo era maniqueo, como lo fueron todos entonces, y creía que había una diferencia tajante entre buenos y malos. No tardé mucho en descubrir que los buenos podían no ser tan buenos aunque los malos siguieran siendo malos. Fue en 1956 cuando los tanques soviéticos reprimieron la insurrección de Budapest”.

- Mayo del 68. “Fue un gran acontecimiento y una fiesta, aun cuando el movimiento tuviera contradicciones. Lo más importante: que fue un momento de liberación, de liberación mental. Se dijeron algunas estupideces, como la de identificar a la policía francesa con la Gestapo (CRS = SS), pero fue una crítica radical al comunismo y a todo tipo de totalitarismos. Lo malo es que Mayo del 68 se ha convertido en un fetiche y todo el mundo se cuelga medallas y termina por aburrir con un discurso nostálgico sobre aquello. Es lo que han critica-do Sarkozy y muchos estudiantes”.

- La herencia de los poetas. “Lo que muchos filósofos hicieron a lo largo del siglo XIX en Alemania, lo hicieron entonces en Francia los poetas. En la defensa de los derechos humanos, Victor Hugo es irreemplazable. La idea de que el mundo puede pudrirse, que se ha convertido en un estereotipo de la posfilosofía, Baudelaire lo expresó de una manera mucho más sutil. Y Mallarmé ya había revelado que no hay providencia alguna, y anunciaba así la posibilidad del horror que luego Auschwitz e Hiroshima confirmaron”.

- La caída del muro. “Cuando el muro cayó, ya llevaba yo 20 años apoyando en los países del Este los movimientos disidentes y había trabajado en Praga con los sectores antitotalitarios que se expresaron en la Carta 77. El día 10 de septiembre de 1989, ya estaba en Berlín para celebrar el fin de aquel sistema totalitario, aunque no compartiera el optimismo de tantos que ya daban por hecho que la paz iba a reinar en el mundo, que la historia había terminado. Sabía que acababa de empezar lo verdaderamente difícil. En algunos casos, como en el de Havel, hubo una evolución democrática. En otros, como con Milosevic, lo que surgió fue un régimen autoritario, despótico y sangriento”.

- Chechenia. “Como estoy en España, me gustaría referirme al Guernica. Picasso no sólo acusaba a la Legión Cóndor. Lo que denunció en su cuadro, y que sólo se entendió después de la Segunda Guerra Mundial, fue el silencio del mundo entero que permaneció impasible ante las bombas que asesinaron a miles de civiles que acudían al mercado. Es lo que ha pasado con Chechenia, donde han muerto entre 200.000 y 250.000 habitantes y donde otros 200.000 son refugiados, y nadie ha dicho nada. Se ha perdido la oportunidad de frenar una masacre que ha generado unos efectos demoledores. Ha acabado con la libertad de prensa en Rusia y la vida destrozada en el interior de Chechenia ha servido, además, de pretexto para el terrorismo suicida. Los errores cometidos por los rusos allí tienen muchos paralelismos con los que se cometieron en Afganistán. Durante diez años destruyeron las estructuras mentales de la población afgana y sobre sus ruinas se instalaron los gánsteres y los fanáticos musulmanes. Si se sigue la secuencia, hay un hilo que surge en Afganistán y termina en Manhattan, en los atentados del 11-S. Y, en el caso de los chechenos, en la toma del teatro moscovita y en el horror de la escuela de Beslan. Para entender lo que pasa allí hay que ponerse simultáneamente en el lugar de los 40.000 niños que los rusos han asesinado en la guerra de Chechenia y en de los que murieron en esa escuela de Beslán cuando las fuerzas rusas fueron a liberarlos”.

- Nicolas Sarkozy. “He apoyado a Sarkozy en las últimas elecciones francesas porque ha vuelto a poner la bandera de los derechos humanos en la política exterior francesa (Chechenia, Darfur, las enfermeras búlgaras condenadas en Libia), porque ha decidido recuperar la iniciativa en Europa con propuestas pragmáticas y no con grandes discursos y porque se enfrenta, por primera vez, después de 30 años de gobiernos de izquierdas y derechas, al problema fundamental que padece hoy Francia: el paro y la falta de crecimiento. Soy un hombre de izquierdas y por eso, aunque suene paradójico, apoyo a Sarkozy. Es el único que considera que el problema central es el de enfrentarse al peor de los males de una sociedad moderna: la falta de trabajo”.

Saltos y brincos de un pensador

J. A. R. - Madrid – 14/05/2007

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“No pretendo escribir un currículum vitae sin tacha, predestinado a ser de una sola pieza, como si una esencia de mí organizara desde lo alto de un nombre propio los saltos y brincos de mi humilde aventura”, confiesa André Glucksmann al final de Una rabieta infantil, que en su primer trecho reconstruye su enfado de niño judío que, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se resiste a participar en los fastos de la victoria pagando el precio del olvido. Ahí, cuenta, empezó todo. Pero el lector no encontrará en el libro una puntual referencia a cada uno de los pasos que ha dado este pensador, que publicó en 1968, el mismo año en que participó en la revuelta estudiantil parisiense en las filas del maoísmo, su primer libro. La celebridad le llegó más tarde, cuando a mediados de los setenta se hablaba de los “nuevos filósofos franceses”, con un ensayo en el que trazaba los paralelismos entre el nazismo y el comunismo, y otro en el que arremetía contra los grandes maestros de la izquierda. Formado en esa tradición que considera que el filósofo debe pronunciarse sobre las cosas del mundo, Glucksmann ha ido de fregado en fregado. Se comprometió con los disidentes de la Europa comunista y celebró la caída del muro. No tardo en pronunciarse sobre los desmanes de Milosevic y, después, ha sido una de las voces más comprometidas con la causa chechena frente a la brutalidad rusa. Sus últimos brincos le han granjeado muchas críticas. Apoyó la guerra de Irak y, hace bien poco, ha respaldado con firmeza a Nicolas Sarkozy.

05.13.07

¡Eureka! Es Aristóteles

Publicado en Lecturas a 4:27 AM por Agendamx

Hallado un comentario a las ‘Categorías’ del filósofo griego en el ‘palimpsesto de Arquímedes’

LOLA GALÁN. EL PAÍS. Madrid – 13/05/2007

La historia no se ha pronunciado todavía sobre Ioannes Myronas. ¿Fue un destructor de la cultura clásica o contribuyó a preservarla a pesar suyo? Myronas, conocido sólo por los eruditos, fue el monje bizantino autor de un libro de plegarias -al que puso fin el 14 de abril de 1229-, confeccionado a partir de varios códigos, entre ellos el que contenía siete tratados de Arquímedes. Pero este palimpsesto, bautizado con el nombre del científico griego, guardaba otras dos joyas: unos discursos desconocidos de Hipérides, uno de los grandes oradores griegos, que vivió en el siglo IV antes de Cristo, y un comentario a las Categorías de Aristóteles, padre de la filosofía, descubierto gracias a las últimas técnicas de fotografía digital.

Primero fue la ciencia, luego la política, finalmente, la filosofía. No es el orden de creación dispuesto por alguna caprichosa deidad, sino la secuencia de hallazgos que han hecho del denominado Palimpsesto de Arquímedes, sometido a exhaustivo análisis en Estados Unidos, más que un manuscrito, una minibiblioteca clásica ambulante.

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En el siglo XIII, el presbítero bizantino Ioannes Myronas recicló para crear su breviario no menos de cuatro códigos, sacados de una biblioteca a todas luces bien nutrida. Poco se sabe de este monje, salvo que se aplicó con rigor a la tarea de desmontar de sus bastidores de madera los folios de pergamino, y a borrar con ácido las letras minúsculas, del griego clásico.

Menos se sabe aún del escriba cuyo trabajo destruía. La totalidad del saber acumulado en la Grecia clásica se transmitió al mundo gracias a desconocidos amanuenses. Pero su tarea se vio minada por las vicisitudes de la historia. El sujeto que copió los razonamientos de Arquímedes (287-212 antes de Cristo), las sentencias de los discursos de Hipérides (389 antes de Cristo – 322), y las reflexiones de Alejandro de Afrodisias (alrededor del 200 antes de Cristo), a propósito de una obra esencial del Aristóteles, tuvo un desigual éxito. Ni siquiera sabemos si fue una única persona. Pero su tarea requirió largas horas y numerosos pliegos de pergamino, elaborado a partir de la piel de, al menos, 24 ovejas. Cada folio original medía 30 centímetros de largo, por 19,50 de ancho. Cada uno de estos folios sería doblado por la mitad tres siglos después para crear el breviario de Myronas. Los especialistas tienen la certeza de que el desconocido escriba realizó su tarea en el último cuarto del siglo X, periodo en el que se impone el uso de minúsculas y se intercalan espacios de separación entre las letras. Tanto Arquímedes como Aristóteles escribían en mayúsculas, largas series de palabras pegadas entre sí.

El camino hasta llegar a este último hallazgo ha sido largo. Todo empezó en octubre de 1998, cuando el palimpsesto, comprado en una subasta de Christie’s por un desconocido millonario americano que pagó dos millones de dólares por él, fue depositado en el Museo Walters de Baltimore. Desde enero del año siguiente, la conservadora del museo, Abigail Quandt, se puso manos a la obra. Lo primero que hizo fue desencuadernar el manuscrito. Una tarea que llevó cuatro años. Simultáneamente, llegó el trabajo de los expertos en ciencia antigua, en interpretación de signos, y sobre todo, en el uso de las últimas técnicas digitales para bucear en las profundidades de una imagen, hasta desentrañarla.

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“Los folios correspondientes al libro sobre Aristóteles han sido los más difíciles de descifrar”, reconoce Roger Easton, profesor de Ciencias de la Imagen del Instituto de Tecnología de Rochester EE UU, que ha desarrollado los programas especiales para aplicar las técnicas de imagen multiespectral. Se trata, básicamente, de utilizar fotografías tomadas con distinta longitud de onda para ampliar determinadas áreas de la imagen.

Aunque Easton no sabe griego, no pudo contener la emoción cuando vio aparecer en el ordenador las letras de un texto nuevo, el comentario sobre las Categorías de Aristóteles. Unos fragmentos no tan importantes como los tratados de Arquímedes, o el discurso del orador Hipérides, descubierto anteriormente, pero no menos fascinantes. “Es una contribución importantísima a nuestro conocimiento respecto a la acogida que tuvo esa obra de Aristóteles”, dice Reviel Netz, profesor de Ciencia Antigua de la Universidad de Stanford (California), y miembro del equipo que lleva trabajando en el palimpsesto desde 1999. Netz considera ya prácticamente agotado el caudal de erudición procedente de este manuscrito. “Lo sabemos todo, salvo el contenido de dos páginas de El método de los teoremas mecánicos de Arquímedes, que se perdieron y deben estar en algún rincón de Europa”. Material irrecuperable porque ese tratado, no figura en ningún otro lugar.

Pero con este antiquísimo códice no se agota un importante filón. “Estoy seguro de que tiene que haber otros manuscritos que pueden contener tratados de similar importancia en Oriente Próximo. Nuestro palimpsesto perteneció a los monjes de un monasterio próximo a Jerusalén. Y es sorprendente que otro famoso palimpsesto, el de Eurípides, más o menos de la misma época que el de Arquímedes, fuera localizado allí. Todo apunta a que, en la Jerusalén de los cruzados, fue reutilizada una gran biblioteca con el objetivo de hacer palimpsestos. Se encontrarán más materiales en Palestina y en el desierto del Sinaí”, añade Netz, en un correo electrónico desde la Universidad de Stanford.

Bibliotecas recicladas por monjes para elaborar libros de oración, que han condenado al olvido a nadie sabe cuántos tesoros. Al menos, hasta que el trabajo aislado de estudiosos y expertos arroja luz sobre ellos. Cuando el Palimpsesto de Arquímedes llegó al museo de Baltimore ya se sabía, de hecho, lo fundamental que ocultaban las oraciones de Myronas. Un filólogo danés, Johan Ludwing Heiberg, conocedor de la existencia de un manuscrito con diagramas en el Metochion, una dependencia del Santo Sepulcro en Constantinopla, se presentó allí en 1906. Con una cámara fotográfica de la época y sus prodigiosos conocimientos de griego, estudió el manuscrito, del que habían desaparecido en los avatares de los últimos siglos 60 folios, y fue capaz de comprender que tenía delante una joya de incalculable valor. Nada menos que varios de los tratados de Arquímedes, en el griego original, entre ellos, uno totalmente desconocido de la comunidad científica, El método, junto a un libro curioso, el Stomachion.

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Heiberg publicó su hallazgo en una revista, y editó las obras completas de Arquímedes, unos años después. Aun así, los tiempos no daban más de sí, y nuestro especialista no prestó especial atención ni a los diagramas del libro ni a los otros textos que figuraban en él. Un material que ha permanecido oculto casi un siglo, hasta que el equipo dirigido por Will Noel -responsable de manuscritos del Museo Walters de Baltimore- ha sido capaz de desentrañar los restantes misterios del palimpsesto. La práctica totalidad de los siete tratados de Arquímedes y los discursos de Hipérides. Diez folios que arrojan nueva luz sobre la batalla de Salamina, del año 480 antes de Cristo, en la que los griegos derrotaron a los persas. Y el puñado de folios con el comentario a las Categorías de Aristóteles, obra de un estudioso griego que vivió entre los siglos II y III de nuestra era, Alejandro de Afrodisias. Bien pensado, la historia debería indultar al presbítero Ioannes Myronas.

Las acotaciones de Alejandro de Afrodisias

En el último código del palimpsesto desentrañado, Alejandro de Afrodisias, filósofo que vivió entre los siglos II y III despues de Cristo comenta las Categorías de Aristóteles. El texto está siendo transcrito. En él se incluyen párrafos como este fragmento, ya traducido:

“De la misma manera que pie es ambiguo, al poder referirse igual a un animal o a una cama, son ambiguas las expresiones “con pies” o “sin pies”, por lo que con “en especie”, Aristóteles quiere decir “en su fórmula”.

Porque si pasa alguna vez que el mismo nombre indica distinciones de género que son diferentes entre sí y no subordinadas, por fuerza no pueden ser las mismas en la fórmula.

 

05.10.07

Fustiga Vallejo a Iglesia

Publicado en Lecturas a 8:52 PM por Agendamx

Un escritor incendiario que quiere a los animales

Por Silvia Isabel Gámez

México, Distrito Federal (Reforma. 10 mayo 2007).- Su prosa es incendiaria, pero se confiesa incapaz de pronunciar el título de su nuevo libro, La puta de Babilonia. “Me producen rechazo las malas palabras”, dice Fernando Vallejo (Medellín, 1942).

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El escritor ha emprendido contra la Iglesia católica la que será, anuncia, su última cruzada. Al estilo Vallejo, irreverente y mordaz, denuncia los crímenes cometidos en nombre de la religión cristiana en un ensayo que arranca como una letanía para luego convertirse en un memorial de agravios.


La quema de brujas, la persecución de los judíos, la indignidad de los Papas, las contradicciones de los Evangelios, nada escapa al autor de La Virgen de los sicarios, quien condena con dureza el olvido de los animales en los textos sagrados, que ha permitido a cristianos, musulmanes y judíos darles el peor de los destinos.


“Nadie que tenga hijos puede ser santo. El que tiene hijos es un criminal”. Su pluma pareciera ser un dedo flamígero, ¿guarda usted un tirano dentro? ¿Qué puesto público he ocupado? ¿A qué puesto público he aspirado? ¿A quién he tiranizado? ¿Qué bellaquería he cometido? ¿O qué infamia? ¿A qué animal al que he podido ayudar no he ayudado? ¿Y cuántos hijos he tenido? ¿A cuántos les he impuesto el horror de la vida? Díganmelo para que me callen.


Educado por los salesianos en la represión sexual y el temor al infierno, el niño Vallejo consideró siempre a Dios “un viejo muy malo”. “Hacia los 16 años dejé de ser católico y empecé a no creer en nada”, afirma.

Nacido bajo el signo de la provocación, Vallejo dedicó dos años a escribir este documentado ensayo, donde junto a la cita bíblica o académica no falta el comentario sarcástico.


En La puta de Babilonia (Planeta) –título tomado del Apocalipsis– argumenta sus “vallejadas” en primera persona y mantiene la personalidad del narrador de sus novelas, excesivo y burlón.

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Vía correo electrónico, por su temor a ser mal citado, Vallejo afirma que ningún lector cerrará su libro, “ni cristianos ni musulmanes, ni creyentes ni ateos”, a pesar de que un buen número de santos, el Papa Juan Pablo II e incluso Mahoma son vapuleados sin piedad.


Usted es pianista, ¿buscó por eso que su ensayo fuera “in crescendo”, quiso alcanzar el cielo narrativo con cada nueva andanada argumental?

Soy mal pianista y nulo compositor, nunca he podido componer nada. En cuanto al crescendo, creo que es al revés: empieza con el tutti de la orquesta y acaba con un diminuendo de la flauta diciendo el Requiescat in pace tras la muerte próxima de la Gran Ramera de que trata mi libro.


¿Es la Iglesia responsable de los malos actos de la jerarquía católica, desde Papas hasta sacerdotes?

Una institución son quienes la componen, y malos papas es una redundancia: lo son todos. Los menos malos son los que reinaron poco, como Albino Luciani, alias Juan Pablo I, al que, asesinado o no, se llevó el Señor a su gloria a los 33 días de reinado, en los que no le alcanzó a hacer el mal. Y entonces, ¿por qué lo hizo elegir en un cónclave el Espíritu Santo para llevárselo enseguida? ¡Ah, paloma estúpida!


¿A quién salva de esa hoguera que es su libro? ¿Acaso a quien declara su Papa preferido, Alejandro VI?

No tengo Papa preferido. Al que más desprecio es a Wojtyla, dañino cuanto vanidoso y vanidoso cuanto hipócrita. Fue el más grande azuzador que haya habido de la paridera. Y te repito, no hay papas buenos: hay papas malos. O peores. El santurrón Wojtyla fue de los peores.


Ningún Papa se ha llamado Fernando, ¿le merece ese hecho alguna reflexión?

Se llaman Inocencios, Píos, Benedictos, Bonifacios… Detrás de esos nombres inocentes se ocultan monstruos como Inocencio III, el de la Cuarta Cruzada contra los musulmanes, y el de la Cruzada contra los albigenses, en la que devastó la Occitania francesa; o Antonio Ghislieri, San Pío V, un inquisidor dominico, torturador y gran perseguidor de los judíos. ¡Ah, el que sí quería conservar el nombre con que lo bautizaron era Norberto Rivera, que se iba a poner (de haber sido nombrado Papa) Norberto I. Más fácil tienen los argentinos un Gardel I o gana México el Mundial de Futbol.

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¿A qué atribuye que los teólogos no hayan ahondado en las contradicciones de los Evangelios?

Los teólogos no pueden ahondar en nada porque son unos impostores o unos estúpidos. La teología no es una ciencia: es una pseudociencia, como la astrología, la frenología, la alquimia… Y al exegeta bíblico que muestre las contradicciones de esos relatos míticos que son los Evangelios lo excomulgan.


¿Qué virtudes cristianas descubre en usted?

No hay virtudes cristianas, eso es un oxímoron, es como decir “sol oscuro”. Y la tan cacareada caridad cristiana no es otra cosa que la limosnería de la clerigalla. Ese gran recogedero de limosnas que han montado, por ejemplo, en Lourdes, en Fátima y en la Basílica de Guadalupe, para que pueda vivir como rey el autócrata vaticano que viaja en jet privado y que cuando se va a morir ocupa todo un piso del Hospital Gemelli como si fuera un príncipe petrolero saudita.

¿Y si al final, ya muerto, resulta que Dios lo llama a su lado?

Dios no existe, pero si existe y me llama a su lado, le pediré cuentas a ese Viejo malvado.

05.08.07

Tunick

Publicado en Miscelánea a 7:22 AM por Agendamx

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