04.28.08
¿Qué hacer con los partidos?
Josep Ramoneda. El País Semanal. 27/04/2008
La pelea entre Clinton y Obama por la nominación demócrata está a punto de provocar el suicidio político del partido. El PP vive la clásica crisis poselectoral del que ve cómo la estancia en la oposición se prolonga sin perspectivas claras de volver al Gobierno. Las peleas entre sus líderes sobre cuál es el camino a seguir y quién es la persona adecuada han hecho que la labor de oposición quede suspendida por mudanza interna. El presidente Rodríguez Zapatero forma un Gobierno con más independientes que militantes: ¿los partidos políticos han dejado de ser el instrumento adecuado para la selección de los cuadros de Gobierno? La desconfianza de la opinión pública hacia los partidos es más alta que nunca. La ciudadanía les ve como responsables de que la clase política se haya convertido en una casta cerrada, cargada de intereses, sin otro objetivo que el poder a toda costa. ¿Está agotada la forma partido? Me temo que lo que podríamos inventar para sustituirlos se parecería mucho a lo que son hoy, a fin de cuentas, la codicia y la ambición son cosas muy humanas. Lo sensato sería pensar en unas reglas del juego más transparentes que limiten el poder destructivo de las bajas pasiones.
¿Cuáles son las funciones de los partidos políticos? Fundamentalmente, tres: representar a los ciudadanos en las instituciones políticas; conquistar el poder y seleccionar el personal adecuado para ejercer las tareas en los diferentes ámbitos de Gobierno.
El malestar de los ciudadanos empieza por la difícil relación de representación. Por razones de eficiencia -de gobernabilidad, dice el eufemismo-, los sistemas democráticos han ido evolucionando hacia el bipartidismo. El bipartidismo ofrece unos trajes de una talla tan universal, que es difícil que cada ciudadano la sienta como la adecuada a sus medidas. Con lo cual, la relación de representación se fragiliza. A partir de ahí, el voto responde más a criterios de eliminación (que no gobierne fulano de tal) que a criterios de acción positiva. El ámbito de lo político aparece cada vez más como un coto cerrado que opera como un club con derecho de admisión reservado, al que es muy difícil que nuevos partidos puedan acceder.
La conquista del poder es el motor de la acción de los partidos. A veces, las propias dinámicas de partido le convierten en el principal obstáculo para alcanzar su principal objetivo. Es de buena práctica democrática que los militantes e incluso los electores puedan decidir quién deber ser el candidato del partido. Pero esta práctica -sobre todo cuando es efectiva y hay una disputa con varios candidatos- choca con la eficacia en la lucha por el poder. Un candidato mediocre pero incontestado es un valor más seguro para la victoria final que dos buenos candidatos enfrentados en una depredadora batalla. Otra vez se impone el mismo cliché: más democracia, menos eficiencia. Y los medios de comunicación, que amplifican la batalla, son los primeros que después critican la desunión.
La selección de cuadros dirigentes es especialmente importante en unas sociedades en las que por su complejidad no basta con la experiencia política para ser un buen gobernante. Un ciudadano que haya entrado de joven en un partido y que haya hecho toda la carrera en su interior, sabrá manejarse muy bien en los entresijos de la casta política, pero tendrá déficits importantes a la hora de pensar y diseñar estrategias de gobierno en un mundo tan exigente como el actual. Y entonces qué ocurre: que se busca fuera gente con mayor preparación técnica, aceptando que el criterio del jefe es más eficiente a la hora de seleccionar el personal que los procedimientos democráticos. Lo cual tampoco está exento de riesgos, como ponen de manifiesto dos fracasos solemnes, el de Manuel Pizarro, quemado en dos meses, o el del ahora repescado Miguel Sebastián, en la legislatura anterior.
De modo que, en la práctica, las ineficiencias de los partidos se resuelven sustituyendo el poder democrático por el poder carismático, entregándose ciegamente al líder de turno. Es el habitual recurso a los congresos a la búlgara y la exclusión de los críticos, en nombre de la sagrada unidad del partido. Los problemas llegan cuando el liderazgo flaquea. Y nadie tiene la autoridad absoluta para silenciar al resto. Zapatero demostró en el Congreso del PSOE del 2000 que se puede sacar beneficio de estos momentos de desconcierto. ¿Cómo garantizar la función de los partidos sin provocar el caos? Con más democracia interna, sobre reglas claras. Es un riesgo, pero un riesgo necesario si no se quiere que los partidos sean el cuarto oscuro de la democracia. Si se aplicara esta receta, quizás la opinión que los ciudadanos tienen de los partidos mejoraría.
04.26.08
Denuncian que México es el país más peligroso de América para los periodistas
México, 25 abr (EFE).- Una misión internacional de organizaciones de defensa de la prensa y la libertad de expresión denunció hoy que México “se ha convertido en el país más peligroso para los periodistas en las Américas”.
Tras cinco días de visita y entrevistarse con las autoridades del país, la misión, conformada por catorce organizaciones, señaló que “los principales obstáculos para el ejercicio periodístico son el crimen organizado, la corrupción, la falta de voluntad política y la omisión del Estado mexicano para proporcionar protección” y garantizar “la seguridad de los periodistas”.
El director de International Media Support (IMS), Jesper Hoberg, leyó una declaración donde se señala que esta situación de impunidad “ha provocado un estado generalizado de autocensura” en el país.
Según la misión internacional, que se reunió con representantes de los tres poderes federales y locales, en los últimos ocho años al menos 24 profesionales de los medios han sido asesinados.
Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) se mostraron especialmente preocupadas por el aislamiento en que se encuentran determinados medios, especialmente en zonas rurales alejadas, en particular las radios comunitarias.
Dos trabajadoras de una de ellas, ubicada en la región mixteca de Oaxaca, sur de México, fueron asesinadas el pasado 7 de abril en Putla de Guerrero, sin que el crimen haya sido esclarecido.
También lamentaron “el deterioro de la libertad sindical y las condiciones laborales de los periodistas” y la excesiva concentración de los medios en pocas manos, y se comprometieron a emitir un informe detallado con recomendaciones “en las próximas semanas”.
A nombre de las organizaciones, Hoberg dijo que la misión quiso con su visita expresar a los periodistas mexicanos su solidaridad, y prometió que habrá otras más adelante y una vigilancia estrecha de la evolución de este problema.
Darío Ramírez, representante en México de la organización británica Article XIX, señaló que estos días constataron que hay “voluntad política” para frenar los delitos contra la prensa, pero deploró que “las acciones tomadas hasta ahora no reflejan” ese deseo expresado por sus interlocutores.
Agregó que la Secretaría de Gobernación (Interior) se comprometió a trabajar en la creación de un comité para la protección de los periodistas con los integrantes de la misión.
Ésta la formaron catorce organizaciones de defensa de la prensa, entre ellas el International Press Institute (IPI), International Media Support (IMS), Reporteros sin Fronteras (RSF), Article XIX, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la Asociación Mexicana de Radios Comunitarias (Amarc).
Sus miembros recorrieron los estados de Sonora, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y el Distrito Federal para constatar la situación que viven los periodistas y las amenazas a la libertad de expresión en el país.
Pese a que los defensores de la libertad de expresión y de la prensa reconocieron que se marchaban con pocos compromisos concretos, instaron a las autoridades a “tomar medidas inmediatas” que detengan las agresiones, urgieron a fortalecer la Fiscalía Especial para delitos a periodistas, y demandaron que los mismos sean investigados por las autoridades federales.
La violencia contra la prensa en ese país se inscribe dentro de una ola desatada desde hace tres años por el crimen organizado, que entre 2006 y 2007 ha dejado unas 5.000 muertes y un millar más en lo que va de 2008, según datos extraoficiales citados por la prensa.
04.16.08
Descubiertos nuevos sermones de San Agustín
Los seis textos, manuscritos, llevaban 600 años olvidados en la biblioteca de la Universidad de Erfurt, en Alemania
ELPAÍS.com - Madrid – 16/04/2008
La ciudad de Erfurt, al este de Alemania, asiste a un descubrimiento insólito: seis sermones de San Agustín de Hipona (354-430), uno de los padres de la iglesia y figura decisiva en la historia de la Filosofía occidental, han sido hallados tras permanecer seis siglos alojados en la Biblioteca Ampoliana de la Universidad de la ciudad, informa la BBC.
La ciudad de Erfurt, al este de Alemania, asiste a un descubrimiento insólito: seis sermones de San Agustín de Hipona (354-430), uno de los padres de la iglesia y figura decisiva en la historia de la Filosofía occidental, han sido hallados tras permanecer seis siglos alojados en la Biblioteca Ampoliana de la Universidad de la ciudad, informa la BBC.
En 1412, el erudito Amplonius Rating de Berka donó 633 volúmenes manuscritos a la Universidad. En esos volúmenes iban los textos de Agustín, que son una copia escrita a mano en la primera mitad del siglo XII, probablemente en Inglaterra.
“Suponemos que los textos llegaron a Inglaterra desde el sur de Italia quizás aún antes del primer milenio y que allí se le sumaron otros textos” comenta a la BBC la investigadora Isabella Schiller, de la Universidad de Viena, que junto a sus colegas Dorothea Weber y Clemens Weidmann, descubrió los nuevos sermones del Santo.
Tres de las prédicas recién halladas versan sobre la limosna, y la necesidad de que los católicos contribuyan al sostenimiento de la Iglesia. Otras dos versan sobre las festividades de los mártires Cipriano de Cartago, Perpetua y Felícitas.
La Resurrección
Otro de lo textos, denominado “quinto sermón de Erfurt” discute la realidad de la resurrección de los muertos y defiende la fiabilidad de las profecías de las Sagradas Escrituras.
04.15.08
Cómo ser un filósofo famoso (y no perecer en el intento)
MANUEL CRUZ. EL PAÍS. BABELIA. 12/04/2008
Gianni Vattimo señala el único camino posible para la filosofía hoy: poner a los grandes pensadores al alcance de la mayoría
Conozco a varios colegas -a estas alturas, casi sexagenarios todos- que se han pasado la mayor parte de su vida profesional despotricando de la Academia (cosa que no les ha impedido, por cierto, desarrollar su propia carrera dentro de ella, en algún caso con el argumento de que era la única forma de conseguir transformarla en el sentido adecuado). Hay que convenir que la institución ha ido proporcionando a lo largo del tiempo sobrados motivos para la crítica y el denuesto (incluido el más radical), pero, con la misma lógica, también habrá que acordar que semejantes méritos no hacen buena, automáticamente, cualquier forma de combatirla.
Y es que hay formas y formas. Una es la de quienes la emprenden con todo lo que huela a conocimiento de la tradición historiográfica correspondiente, familiaridad con las fuentes, y demás rasgos que componen lo que se suele llamar, no sin cierto apresuramiento, erudición. Ya he apuntado que esta forma parece atravesada por una querencia hacia la autocontradicción notable. Añado sólo un rasgo para no demorarme mucho más con quienes probablemente no merezcan tanta atención. Es curioso el modo en que algunos sustituyen tics de tufillo inequívocamente academicista por otros en el fondo de idéntico signo. Porque, según parece, resulta imperdonable citar a Aristóteles o a Kant por sus ediciones canónicas, o al especialista más acreditado en un tema por la última edición corregida de su mejor obra, pero es de muy buen tono mencionar en su lengua original fragmentos de las memorias de algún noble francés (preferiblemente, anti-ilustrado), citar alguna frase suelta de Gombrowicz o localizar en el urinario de Marcel Duchamp el punto de no retorno de la filosofía contemporánea. Ustedes me disculparán la simplificación, pero me da en la nariz que, en el fondo, de seguir este presunto modelo, estaríamos sustituyendo un tipo de intelectuales highbrow (cejas altas) por otros de análogo gesto, por no decir rictus.
Pero luego hay otra forma de intentar pensar apartándose de los cauces establecidos por los cánones académicos. Es la forma que, en mi opinión, representa de manera ejemplar Gianni Vattimo. Quien quiera componerse una idea de conjunto, amena, brillante y a ratos francamente divertida de esta forma, no ya sólo diferente, sino radicalmente propia, de vivir el pensamiento, hará bien en aproximarse a esa peculiar autobiografía a cuatro manos (las del mismo autobiografiado más las del escritor Piergiorgio Paterlini) titulada No ser Dios. En dicho texto, el filósofo turinés va pasando revista a diferentes momentos, particularmente significativos, de su trayectoria vital, destacando de ellos aquel elemento que en su opinión más ha contribuido a ese resultado final que es la figura pública de Gianni Vattimo.
Figura pública que, hasta donde depende de él, es mostrada con una veracidad ciertamente inusual en el medio intelectual -y ya no digamos en el filosófico-. Los momentos en los que el autor se maneja con un desparpajo sin reserva alguna se multiplican a lo largo del texto. Así, no se recata en declarar, para previsible escándalo de muchos: “Me siento libre de decir lo que pienso. Puedo decir que D’Alema está para el desguace o contar a Vanity Fair que me he enamorado de un go-go veinteañero”. Conviene apresurarse a puntualizar que no hay en esta declaración -como tampoco la hay en sus desternillantes comentarios a la obra de Massimo Cacciari, o en las puyas jocosas que lanza a la rigidez en el porte de Claudio Magris- la más mínima ansia de provocación, ni el menor rastro de exhibicionismo. Es otra cosa la que está en juego tras su desvergonzada actitud.
Vattimo, como diría un castizo, se pone el mundo por montera desde -o como resultado de- un entramado de profundos convencimientos. De entre todos los cuales valdrá la pena destacar, a los efectos de lo que se pretende señalar en la presente glosa, los referidos a la propia filosofía y al lugar del filósofo. En corto y por derecho: Vattimo ha percibido con absoluta claridad que la Academia ha dejado de ser un polo de discurso. No ha abandonado, por supuesto, su condición de instancia concreta, material, institucional, que, en cuanto tal, genera efectos de realidad inmediatos (a idéntico título que los genera la Agencia Tributaria, el Ministerio de Fomento o la Dirección General de Tráfico, por decir otras), pero ha perdido su capacidad para generar efectos de discurso. En ella se reproduce supuestamente el saber, pero en el fondo apenas se hace ya mucho más que preparar a futuros profesionales en diferentes ámbitos y especialidades.
Hubo un tiempo, es verdad, en que se hablaba mucho de filosofía académica, y el asunto dio mucho de sí, especialmente por parte de quienes la utilizaban para definir su identidad teórica a contrapelo de ella. Pero todo eso, como comentábamos al principio, ha quedado definitivamente atrás y lo presuntamente antiacadémico ha pasado a formar parte, como uno de los últimos capítulos del temario, de lo académico mismo. Pues bien, la totalidad de los filósofos académicos (quiero decir: incluidos los que se ocupan a tiempo completo en desdeñar a la institución) deberían erigir un monumento a Gianni Vattimo. Hojéese el volumen introductorio al proyecto de sus Obras completas que ha puesto en marcha la editorial Meltemi, de Roma. Se comprobará hasta qué punto estamos ante un raro filósofo que conjuga una solidísima formación clásica (impecables desde un punto de vista técnico sus monografías sobre Nietzsche o Heidegger), y una capacidad, del todo excepcional, para la divulgación filosófica.
El recientemente fallecido intelectual argentino Óscar Terán manifestaba en cierta ocasión que “no siempre se puede pensar lo que uno quiere pensar”. No siempre, es cierto, pero hay quien, en ocasiones, lo consigue. Vattimo piensa lo que quiere pensar y, podría añadirse a continuación, lo piensa bien. Frente a una reseca y esclerótica Academia, reivindica la mejor mundaneidad para la actividad filosófica (no se pierdan los epígrafes de la autobiografía dedicados a Gadamer o al pensamiento débil) y, frente a los ajados frívolos de antaño, aspirantes a constituirse en la nueva Academia, señala el único camino posible para el filosofar hoy: poner a los pensadores eminentes al alcance de los más. Vattimo ha salvado a la gran filosofía del naufragio de la institución que desde siempre la acogió. Por eso, decía hace un instante, se merece un monumento. Aunque, bien mirado, hace tiempo que lo tiene. Es el monumento vivo de sus innumerables lectores. –
No ser Dios. Una autobiografía a cuatro manos. Gianni Vattimo con Piergiorgio Paterlini. Traducción de Rosa Rius. Paidós. Barcelona, 2008. 256 páginas. 18 euros.
Opere complete. Gianni Vattimo. 11 volúmenes al cuidado de Mario Cedrini, Alberto Martinengo y Santiago Zabala. Meltemi editores. Roma.
Hermeneusis e historicidad. Gianni Vattimo. Revista Anthropos, número 217. Barcelona, 2007.
04.06.08
La tumba de Nietzsche, a salvo
Fuentes: EFE y Clarín. 04 de abril de 2008.
La tumba y la casa en que nació el filósofo Friedrich Nietzsche (1844-1900) en Röcken, al este de Alemania, seguirán en pie, después de que la compañía alemana Mibrag suspendiera sus planes de utilizar esos terrenos para excavar minas a cielo abierto para extraer carbón de lignito.

Así lo anunció este viernes el ministro de Economía del estado de Sajonia-Anhalt, Reiner Haseloff, quien calificó esta decisión de “muy buena” y afirmó que el proyecto retrocedió por “motivos económicos”.
La empresa minera había iniciado ya las pruebas para determinar la calidad del subsuelo de las más de 8.000 hectáreas que esperaban destinar al proyecto, aunque pretendían dar a conocer su decisión a mediados de año y, de obtener resultados positivos, comenzar sus trabajos en 2025.
El Ejecutivo regional mantuvo conversaciones con la compañía durante las últimas semanas en las que enfatizó la necesidad de conservar el patrimonio histórico y cultural del estado.
Nietzsche, hijo de un pastor luterano, vivió hasta los seis años en esta pequeña localidad de 600 habitantes, en la que aún se conservan la rectoría en la que vivió, la escuela a la que acudía, la iglesia donde fue bautizado y la tumba en la que yacen sus restos.
El gerente de la Sociedad Nietzsche, Ralf Eichberg, había expresado su temor de que la excavación de las minas “destruyera” el “verdadero carácter” del lugar y lo convirtiera en una suerte de “Disneylandia”.
Según las entidades locales opositoras a los planes de Mibrag, cerca del 80 por ciento de la población se mostraba contraria al proyecto, no sólo por la desaparición del patrimonio sino por la contaminación que genera este método de extracción del carbón.
La casa en la que nació el filósofo fue reconvertida en 1994 en un museo, que atrae cada año a unas 1.500 personas.
04.01.08
Cuando periodismo y literatura se alían
Por Edmundo Paz Soldán.
Revistas de perfil cultural como Etiqueta Negra, El Malpensante, Gatopardo, Letras Libres o La Mano dan prueba de que en América Latina existe un espacio para el periodismo, ante todo, bien escrito. El novelista boliviano Edmundo Paz Soldán hace un repaso a estos medios que han ido ganando prestigio
El País. Babelia. 29/03/2008
Algún día, cuando se escriba la historia literaria de la América Latina de principios de este siglo, se tendrá que reconocer que las grandes innovaciones de la prosa latinoamericana vinieron de la mano de los editores, de los cronistas, de los periodistas, de los escritores de non-fiction. En esa historia por contar se verá el notable papel de algunas revistas: Gatopardo (creada en Colombia, editada hoy en México), la peruana Etiqueta Negra, la colombiana El Malpensante, la chilena The Clinic, la mexicana Letras Libres, la brasileña Piauí, la argentina La Mano.
Una de las características fundamentales de estas revistas es su flexibilidad temática y formal. Si bien Julio Villanueva Chang, director fundador de Etiqueta Negra, menciona que la revista no es periodística ni literaria, lo cierto es que es ambas cosas a la vez; como dice Toño Angulo Daneri, uno de los periodistas de la primera etapa, Etiqueta Negra es “un bastión fundamentalista del periodismo narrativo”. Andrés Hoyos, editor de El Malpensante -revista que se mueve cómodamente en el periodismo literario y sus diferentes géneros-, llega a aseverar contundente: “Nos interesan los textos bien escritos sin que importe mucho de qué hablan”. Martín Pérez, integrante del consejo de dirección de La Mano, dice de esta revista de “cultura rock”: “Aunque parezca que cultura y rock son dos palabras que no se llevan bien juntas…, en Argentina el rock siempre fue entendido como algo más que escuchar música: también tiene que ver con qué libros leer, qué películas ver y toda una forma de mirar el mundo”. Letras Libres, por su parte, es una revista más ensayística, más de reflexión.
Estas revistas abrevan en tradiciones locales -Expreso Imaginario, para La Mano; la legendaria Vuelta de Octavio Paz, en el caso de Letras Libres-, pero la tradición anglosajona es sin duda más influyente: Vanity Fair, Mojo, Rolling Stone, Esquire, The New Yorker, Harper’s, The New York Review of Books, Prospect. El ejemplo anglosajón aparece en todas partes: en la edición muy cuidada y la amplia extensión de los textos, en la extensa investigación que se hace para escribir las crónicas. El crítico Rafael Gumucio llega a sugerir que si para el boom los escritores norteamericanos importantes eran Faulkner y Hemingway, los que hoy cuentan no son escritores como Jonathan Franzen o David Foster Wallace, sino periodistas-ensayistas-cronistas como Janet Malcolm, Susan Orlean o Jon Lee Anderson. La renovación de la prosa latinoamericana tiene como punto de partida al nuevo periodismo norteamericano.
Mario Jursich, subdirector de El Malpensante, señala que una de las claves de la revista es su espíritu cosmopolita y el rechazo al “espíritu provinciano, sobre todo al considerar el inmenso protagonismo que éste ha tenido en un país de magra cultura como es Colombia”. La paradoja de este cosmopolitismo es que los compartimentos estancos en los que se mueve la cultura de América Latina hacen que, en general, estas revistas sólo puedan ser conseguidas en sus respectivos países de publicación (las suscripciones internacionales son prohibitivas de tan caras). Gatopardo es la que más esfuerzos ha hecho por distribuirse en todo el continente: llega a quince países. En cuanto a la internacionalización, la gran mayoría o ha fracasado o ni se lo plantea; Letras Libres es una de las excepciones en este panorama, pues tiene una edición que se publica en España, con artículos y reseñas que no aparecen en la edición mexicana. Letras Libres también coloca toda la edición impresa en su sitio web, y tiene blogs, además de archivos muy completos, incluida toda la colección de Vuelta; lamentablemente, la mayoría de las revistas publica pocos artículos de la edición impresa y no ofrece mucho material propio; hay todavía miedo a que la competencia digital pueda devorar al papel.

Lo normal para estas revistas es tener un tiraje de entre 5.000 a 10.000 ejemplares. La Mano supera los 10.000; El Malpensante llega a casi 20.000, y Letras Libres a 38.000 en sus dos ediciones; Gatopardo es la más vendida: sus tres ediciones (mexicana, andina y pan-regional) llegan a 200.000 ejemplares. Debido al costo del papel, las revistas suelen ser caras y llegan sobre todo a los segmentos de la clase media, media-alta y alta. Esos costos hacen que sea de destacar cuando una revista cultural sobrevive un par de años en América Latina. Lo extraño, sin embargo, es que pese a que no todas estas revistas son comerciales, los anunciantes las apoyan. Daniel Titinger, nuevo director editorial de Etiqueta Negra, cree que lo que apoyan, en el fondo, es la continuidad.
En un continente tan inestable, el gran logro para muchos parece ser persistir, y durar. Los editores de estas revistas, por suerte, no parecen interesados en convertir la continuidad en un fin en sí mismo. Siguen arriesgando cada mes (o cada cuarenta y cinco días, en el caso de El Malpensante), con lo que es casi seguro que en un tiempo no todas seguirán con nosotros. Habrá malas noticias y contratiempos en esta historia, pero lo fundamental es que las bases están construidas para que se pueda hablar ya de una nueva gran tradición latinoamericana. -




