12.15.08
“2009 será un año muy difícil”: Strauss-Kahn
Reuters. 15 Diciembre de 2008.
Madrid.-El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, dijo que veía el comienzo de una recuperación económica global a fines del 2009 o inicios del 2010, después de un año muy difícil.
“2009 será un año muy difícil, las cifras de enero serán probablemente peores que las anteriores”, dijo Strauss-Kahn en una conferencia en Madrid.
Strauss-Kahn dijo que el FMI probablemente recorte su actual proyección para el crecimiento global del 2009 en enero.
“La buena noticia, con algunas salvedades, quizás con muchas salvedades, es que podremos ver el comienzo de la recuperación a finales de 2009 o a principios de 2010″, indicó.
Recesión global, una posibilidad latente
El director del Fondo Monetario Internacional advirtió que “las posibilidades de una recesión global están realmente delante de nosotros” y que no habrá reactivación económica “antes de finales de 2009″.
“Las posibilidades de una recesión global están realmente delante de nosotros”, afirmó Strauss-Kahn en el marco de un coloquio sobre España y las grandes instituciones financieras, organizado por el Banco de España.
El crecimiento reducido de las economías de los países emergentes, entre ellos China, no compensará la recesión de los países desarrollados, alertó el director del FMI.
Strauss-Kahn consideró que el gigante asiático podría reducir su ritmo de crecimiento a un 5 ó 6%, frente a las anteriores previsiones del FMI publicadas en noviembre, que proyectaban un 9,7% en 2008 y 8,5% en 2009.
Las “perspectivas económicas globales siguen empeorando”, dijo el francés.
El “2009 será un año muy difícil” y sus dimensiones quedarán reflejadas en las proyecciones que el FMI divulgará en enero, “probablemente” peores que las precedentes, aseguró.
El 6 de noviembre, el FMI afirmó en un informe que los países más desarrollados sufrirán una recesión del 0.3% en 2009, lo que arrastrará a la baja el crecimiento mundial, que será apenas del 2.2 por ciento.
La contracción de los países desarrollados será la primera desde 1945, advirtió el FMI en su informe especial, rebajando fuertemente sus previsiones para 2008 y 2009 en todos los países y regiones.
La economía en los países más avanzados no empezará a recuperarse hasta finales de 2009, añadió el texto.
El director del FMI abogó durante su intervención en Madrid por una política global de paquetes de estímulos fiscales equivalentes al 2% del PIB mundial, unos 1.2 billones de dólares, para contribuir a la reactivación económica.
“Lo más necesario actualmente es un acelerón” en materia de gasto público, declaró el director del FMI, añadiendo que las medidas tomadas hasta ahora para afrontar la crisis “no son suficientes”.
“Hacemos frente a un reducción sin precedentes de la producción” y la incertidumbre reinante “limita la eficacia de algunas medidas fiscales” de reactivación económica, afirmó.
En este sentido, Strauss-Kahn consideró que los estímulos fiscales deberían aplicarse sobre todo en el sector financiero, la vivienda y los hogares de ingresos más bajos.
También llamó a los países miembros a aumentar su contribución al FMI, animando a los países con “importantes reservas a seguir el ejemplo de Japón”, que la semana pasada anunció un préstamo cercano a los 100.000 millones de dólares.
Strauss-Kahn también abogó en favor de una “reforma de la regulación de los mercados financieros”.
12.14.08
Volvé, Estado, te perdonamos
La crisis internacional y el regreso del Estado. Desde el rescate a las entidades financieras del mundo desarrollado hasta la canasta navideña. La necesidad de coordinación inter e intragubernamental y de políticas para los menos favorecidos.
Por José Natanson. Página/12. Domingo 14 de diciembre de 2008.
Dos meses atrás, el presidente mexicano, el muy derechista Felipe Calderón, envió al Congreso un plan de infraestructura que lleva un título con gerundio –Creciendo con México– y que contempla nuevas carreteras, la construcción de la primera refinería en treinta años y una red ferroviaria; en Chile, Michelle Bachelet anunció 1550 millones de dólares de créditos para bancos, exportadores y pequeñas y medianas empresas; en Alemania, la coalición de gobierno discute una propuesta de estilo lozanista: entregar cupones de 500 euros a todos los adultos para dinamizar el consumo. Finalmente, el 7 de octubre pasado el colombiano Alvaro Uribe anunció una amnistía tributaria para los capitales que regresen al país.
No se trata de ensayar comparaciones fáciles. Alemania no es Argentina y los trenes de Felipe Calderón no son los de Pino Solanas. Y no es lo mismo blanquear capitales en Colombia, donde buena parte de la economía vive del narcotráfico, que en la Argentina, donde, pese al auge del turismo mexicano, el dinero de la droga no cumple una función económica relevante, aunque en ambos casos se trata de medidas éticamente reprochables, muy injustas para quienes pagaron sus impuestos.
Lo que se quiere subrayar es que cada gobierno echa mano de los recursos que puede para capear el temporal de la crisis mundial. Y a esta altura ya es posible llegar a algunas conclusiones, la primera de las cuales es también la más básica: en todos los casos el eje de los planes es el viejo, castigado e incomprendido Estado-nación, cuyas funciones van desde el rescate de las entidades financieras del mundo desarrollado hasta la selección del pan dulce y la sidra incluidas en las canastas navideñas anunciadas la semana pasada por Cristina.
Estado y soberanía
La crisis está redefiniendo los límites de la soberanía. Por un lado, el Estado es el encargado de diseñar y aplicar respuestas de contingencia que son básicamente nacionales. Incluso en la Unión Europea, la región más integrada del mundo, las políticas sectoriales y de fomento industrial –-aunque no las macroeconómicas– tienen un alcance nacional.
Pero la crisis revela también las limitaciones de los enfoques nacionales en tiempos de globalización. La semana pasada, cuando Cristina anunció el plan de los 0 KM, algunas voces cuestionaron la medida con el argumento de que uno de sus grandes beneficiarios será Brasil, donde se producen los autos baratos que eventualmente comprarán los argentinos, sin advertir que Lula trabajaba en un programa parecido: el viernes pasado, el gobierno brasileño anunció la reducción del Impuesto sobre Productos Industrializados para la compra de autos de hasta 1000 centímetros cúbicos de cilindrada.
En este marco, la coordinación regional –o al menos bilateral, entre la Argentina y Brasil– de las políticas anticrisis es una asignatura pendiente. En sectores tan integrados como el automotor, resultan notables las dificultades para una gestión conjunta entre dos gobiernos que en general se entienden razonablemente bien, y que con toda probabilidad podrían mejorar sus políticas a través de una articulación más efectiva. Sinergia, en la tecnojerga de los administradores de empresas.
Estado y tipo de cambio
Este mismo argumento puede aplicarse a la comentada cuestión del tipo de cambio, que en el Mercosur sigue reservada a cada gobierno. Contra lo que sostienen algunos neoliberales desmemoriados, de esos que dicen acá que todo se hace mal y en Brasil todo funciona bien, el primer gran shock a la coordinación macroeconómica desde que en 1991 se firmó el Tratado de Asunción no lo produjo la Argentina sino Brasil, que en 1999 decidió una sorpresiva devaluación del real que marcó el comienzo del fin de la convertibilidad.
Pero no se pretende un ejercicio inútil de reparto retrospectivo de culpas, sino subrayar las dificultades para consensuar los entornos macroeconómicos, y en especial el tipo de cambio. En los últimos tres meses, desde el inicio de la crisis subprime, el real se devaluó cerca de 40 por ciento. Los industriales de la UIA, con su centenaria inclinación al lobby, reaccionaron reclamando una corrección cambiaria que les devuelva la competitividad perdida.
La propuesta tiene un costado razonable –algo habrá que hacer si el principal socio comercial de la Argentina devalúa de esa forma– pero también merece un comentario: desde 2003, los industriales argentinos se beneficiaron por la combinación de un peso superdevaluado con un real cada vez más caro; de hecho, el tipo de cambio real multilateral –que pondera el tipo de cambio en relación con los de los demás países– sigue siendo favorable para la Argentina. Por otra parte, una devaluación entraña siempre el riesgo de que se produzca una corrida contra el peso y una salida de depósitos, algo bastante previsible en una sociedad como la nuestra, con una gimnasia de crisis consolidada a lo largo de los años.
Quizá la respuesta no consista tanto en una riesgosa devaluación como en el despliegue de políticas sectoriales más eficaces. En los últimos años, Brasil, con una tradición de políticas muy activas para la industria pero muy lerdas para mejorar las condiciones sociales, pudo incrementar sus exportaciones y mejorar su saldo comercial a pesar de la revaluación del real, en buena medida gracias la intervención del Estado: el rol del Bndes, cuya cartera de créditos hoy supera a la del Banco Mundial y el BID sumados, fue fundamental.
Estado y coordinación
Una respuesta adecuada a la crisis exige una buena coordinación intergubernamental, por ejemplo entre la Argentina y Brasil, pero también intragubernamental: las tensiones entre el flamante Ministerio de Industria y la omnipresente Secretaría de Comercio alrededor de las nuevas medidas no deberían asustar, siempre y cuando se resuelvan de forma que los resultados sean claros. La coordinación debe enfocarse también al sector privado, al fin y al cabo el gran protagonista de los anuncios, y a las instancias subnacionales: resultó notable la ausencia de Juan Schiaretti en el proceso de elaboración del plan para la compra de autos y el silencio de Hermes Binner en los anuncios vinculados con el campo.
El problema es que esto implica una serie de cualidades –capacidad de articulación, diálogo horizontal, un cuerpo de funcionarios de segunda línea con poder y atribuciones, sofisticación gestionaria– que no son el fuerte de los Kirchner, tan adeptos ellos al trazo grueso. Pero que será necesario ir construyendo si se quiere que la complicada etapa de implementación, esa que viene después de los anuncios, no haga que los planes queden en la nada.
Estado y pobreza
Y si es el Estado el que se encarga, de un modo u otro, de pilotear la crisis, es notable que, tras quince días de anuncios oficiales, las medidas orientadas a los sectores más pobres brillen por su ausencia. Hasta ahora, las decisiones del Gobierno se orientaron a la clase media o los directamente ricos: desde el beneficio del blanqueo para el que ahorró unos dólares y los mandó a Nueva York hasta los créditos para el que puede cambiar el auto o utiliza la tarjeta para irse de vacaciones a Pinamar o comprarse un plasma.
El plan para frenar los despidos también apunta en esa dirección, y hasta puede generar efectos no buscados si las empresas, conminadas a no echar a los trabajadores formales (aquellos encuadrados gremialmente y que figuran en las planillas del Ministerio de Trabajo) exploran otras alternativas: por ejemplo, despidiendo a empleados en negro o reduciendo los contratos tercerizados. El riesgo es el de siempre: que el hilo se corte por lo más delgado.
Y en este sentido resulta notable la pereza con la que en estos días de crisis se mueve la política social kirchnerista. Aunque su énfasis cooperativista y comunitario es muy interesante, no queda claro por qué implica desatender otras estrategias, como si se tratara de opciones excluyentes. El viernes pasado, la CTA realizó una marcha a Plaza de Mayo en reclamo de una asignación universal por hijo. La propuesta es discutible –el hecho de que ningún país del mundo aplique una política de estas características debería ser cuanto menos un llamado de atención– pero de todos modos merece un debate. Hay otras opciones, como la transferencia de renta a los hogares más pobres: en Brasil, el programa Bolsa Familia llega ya a la asombrosa cifra de 50 millones de personas (unas doce millones de familias), mientras que en la Argentina las asignaciones no solo se mantienen congeladas, sino que la cobertura se ha ido achicando en la era K, desde los dos millones de hogares que llegó a cubrir el Plan Jefas y Jefes en el gobierno de Duhalde.
El comentario también es político. Es curioso que haya sido Daniel Scioli –insospechado tanto de progresismo ideológico como de audacia política– quien se animó a lanzar una asignación universal para los niños de la provincia, y que sean los Rodríguez Saá –insospechados de progresismo, aunque ciertamente no de audacia– los primeros en haber aplicado un ingreso universal a los desocupados de San Luis. A la hora de intuir un resurgimiento opositor, el Gobierno debería mirar hacia esta dirección más que a la intransigencia de Elisa Carrió, el tacticismo radical o la hiperexposición monocorde de Cleto, pues todo indica que será desde ese lugar –habitado por esos gobernadores peronistas que no son nada y lo son todo– desde donde soplarán, tarde o temprano, los vientos del poskirchnerismo.
12.09.08
¿Dañará el gasto de hoy a la economía de mañana
POR PAUL KRUGMAN
EL PAÍS – NEGOCIOS - Economía – 07-12-2008.
Hay ahora mismo un intenso debate sobre lo dinámicos que deberían ser los intentos del Gobierno de EE UU por invertir la marcha de la economía. Muchos economistas, entre los que me incluyo, están pidiendo una gran expansión fiscal que impida que la economía entre en caída libre. A otros, sin embargo, les preocupa el lastre que unos grandes déficit presupuestarios puedan suponer para las generaciones futuras.
Pero quienes se preocupan por el déficit están completamente equivocados. En las condiciones actuales, no hay que sacrificar lo que es bueno a largo plazo por lo que lo es a corto plazo; una expansión fiscal fuerte mejoraría realmente las perspectivas económicas a largo plazo.
La afirmación de que los déficit presupuestarios empobrecen a la larga la economía se basa en la creencia de que los préstamos adquiridos por el Gobierno excluyen a la fuerza la inversión privada: que el Gobierno, al emitir grandes cantidades de deuda, impulsa al alza los tipos de interés, lo que hace que las empresas sean reacias a invertir en nuevas plantas y equipos, lo cual, a su vez, reduce la tasa de crecimiento económico a largo plazo. En circunstancias normales, este argumento tendría mucho a su favor.
Pero ahora mismo las circunstancias son de todo menos normales. Plantéense lo que sucedería el año que viene si la Administración de Obama cediese ante los halcones del déficit y redujese la escala de sus planes fiscales. ¿Haría esto que bajasen los tipos? Está claro que no conduciría a una disminución a corto plazo de los tipos de interés, que están más o menos controlados por la Reserva Federal. La Reserva ya está manteniendo esos tipos tan bajos como le es posible -prácticamente a cero- y no variará su política a menos que vea alguna señal de que la economía amenaza con recalentarse. Y esa perspectiva no parece realista por el momento.
¿Y qué hay de los tipos a más largo plazo? Estos tipos, que ya están en su nivel mínimo desde hace medio siglo, son principalmente el reflejo de los tipos a corto plazo que se esperan para el futuro. La austeridad fiscal podría hacerlos bajar aún más, pero a costa de generar expectativas de que la economía siga profundamente deprimida durante mucho tiempo, lo cual reduciría la inversión privada en lugar de incrementarla.
La idea de que, cuando la economía está deprimida, una política fiscal rígida reduce de hecho la inversión privada no es simplemente un razonamiento hipotético: es exactamente lo que sucedió en dos episodios históricos importantes.
El primero tuvo lugar en 1937, cuando Franklin Roosevelt cometió el error de seguir los consejos de quienes se preocupaban por el déficit en aquella época. Redujo radicalmente el gasto del Gobierno recortando a la mitad la inversión en la Administración para la Mejora del Trabajo y subiendo los impuestos, entre otras cosas. El resultado fue una grave recesión y una caída pronunciada de la inversión privada.
El segundo episodio tuvo lugar en Japón 60 años después. En 1996 y 1997, el Gobierno japonés intentó equilibrar su presupuesto recortando el gasto y subiendo los impuestos. Y, de nuevo, la recesión que provocó indujo una caída pronunciada de la inversión privada.
Para que quede claro, no estoy argumentando que tratar de reducir el déficit presupuestario sea siempre negativo para la inversión privada. Se puede afirmar razonablemente que la moderación fiscal de Bill Clinton en los años noventa contribuyó a alimentar la gran explosión de la inversión que se produjo en EE UU durante esa década, la cual, a su vez, llevó a una recuperación en el crecimiento de la productividad.
Lo que hizo que la austeridad fiscal fuese tan mala idea tanto en los EE UU de Roosevelt como en el Japón de los años noventa fue el hecho de que se daban unas circunstancias especiales: en ambos casos, el Gobierno dio marcha atrás frente a una trampa de la liquidez, una situación en la que, a pesar de que la autoridad monetaria había recortado los tipos de interés todo lo posible, la economía seguía funcionando muy por debajo de su capacidad.
Y ahora nos encontramos ante la misma clase de trampa, y por eso quienes se preocupan por el déficit están fuera de contexto.
Una cosa más: la expansión fiscal será todavía mejor para el futuro de EE UU si una gran parte de ella se lleva a cabo en forma de inversión pública: construcción de carreteras, reparación de puentes y desarrollo de nuevas tecnologías, todo lo cual hará más rico al país a largo plazo.
¿Debería el Gobierno mantener indefinidamente una política de grandes déficit presupuestarios? Desde luego que no. Aunque la deuda pública no es tan mala como mucha gente cree -básicamente, es dinero que nos debemos a nosotros mismos-, a la larga, el Gobierno, al igual que los particulares, tiene que compensar sus gastos con sus ingresos.
Pero ahora mismo tenemos un déficit básico en el gasto privado: los consumidores están redescubriendo las ventajas del ahorro en el mismo momento en que las empresas, quemadas por los excesos del pasado e incapacitadas por las dificultades del sistema financiero, están recortando sus inversiones. Ese desfase terminará por corregirse, pero, hasta que lo haga, el gasto del Gobierno debe cargar con el muerto. De otro modo, la inversión privada, y la economía en su conjunto, se hundirán aún más.
Resumiendo: la gente que piensa que una expansión fiscal hoy será mala para las generaciones futuras se equivoca radicalmente. La mejor línea de actuación, tanto para los trabajadores de hoy como para sus hijos, es hacer todo lo que haga falta para poner esta economía en el camino hacia su recuperación. –
(c) 2008 New York Times Service Traducción de News Clips.
12.07.08
Un mundo injusto
QUINO PETIT
EL PAIS SEMANAL – 07-12-2008
El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas alumbró un texto destinado a convertirse en un ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse. Llegó bajo los peores auspicios, con un mundo desangrado por la II Guerra Mundial y muchas zonas sometidas al yugo de la colonización. Una mujer, Eleanor Roosevelt, estuvo al frente de la Comisión de Derechos Humanos encargada de proclamar los 30 artículos de la Declaración Universal. Han pasado 60 años y cada día observamos que sus postulados frecuentan más el limbo de la teoría que la crudeza de la práctica. Éste es un viaje alrededor del planeta, ilustrado con espectaculares fotografías, en busca del rostro de los principios inspiradores de la comunidad internacional.
1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
En los países en desarrollo nacen cada año más de 20 millones de niños con insuficiencia de peso. Alrededor de 923 millones de personas se encuentran en situación de subalimentación en el mundo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Doscientos millones de familias malviven con el presupuesto de un dólar diario; 100 millones de personas lo hacen con 50 céntimos al día y morirán si no se actúa con urgencia. Más de mil millones de personas del Tercer Mundo ni siquiera tienen acceso a agua potable. De los más de 30 países que se enfrentan a graves carencias alimenticias, al menos 24 son africanos. En la imagen, dos chicos de la tribu Xhosa en Suráfrica, con sus cuerpos decorados para el rito de pasaje que les convertirá en hombres, tras ser circuncidados y permanecer un tiempo aislados sin comida ni bebida. Todavía mueren algunos durante el trámite.
2. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole. (…)
Asha Ibrahim tenía 14 años cuando murió lapidada en Somalia en octubre de este año; había sido condenada por mantener relaciones sexuales sin estar casada tras ser violada por tres hombres. Una de cada tres mujeres ha sido golpeada, obligada a mantener relaciones sexuales o maltratada a lo largo de su vida, según Amnistía Internacional. En la imagen, mujeres relajándose en Teherán (Irán).
3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
El año pasado fueron asesinadas legalmente al menos 1.252 personas en 24 países, y otras 3.347 fueron condenadas a muerte. Amnistía Internacional estima que entre 18.000 y 27.000 personas siguen condenadas a la pena capital en todo el mundo; por el contrario, al menos 128 países han abolido este castigo en su legislación o en la práctica. En los últimos 18 años, 40 personas han sido ejecutadas por delitos cometidos cuando tenían menos de 18 años. En la imagen, niños en un centro de acogida para menores en Kinshasa (República Democrática del Congo).
4. Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre. (…)
Dos siglos después del comienzo de la abolición de la esclavitud, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera tiranizadas a 12,3 millones de personas (si bien otras organizaciones que trabajan de manera directa con esta realidad elevan la cifra a 27 millones). En sus estimaciones sobre el tráfico humano, el Departamento de Estado de Estados Unidos estima que entre 600.000 y 800.000 personas están sometidas al tráfico a través de las fronteras internacionales anualmente; el 80% son mujeres y niñas, y el 50%, menores. Free the Slaves calcula que de esta explotación se obtienen beneficios en torno a 32.000 millones de dólares cada año. En la imagen, la joven Sa Keena en un centro de acogida para mujeres explotadas en Pakistán.
5. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Durante el año pasado, Amnistía Internacional documentó casos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes en más de 81 países. En el mismo periodo, la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) prestó asistencia a 111 víctimas de torturas, estimando 812 casos en 25 países. Al menos en 45 países permanecen encarcelados presos y presas de conciencia. Entre los abusos más escandalosos y denigrantes cometidos por los soldados estadounidenses en Irak han trascendido las vejaciones a las que sometieron a los presos de la cárcel de Abu Ghraib, desveladas por el periodista Seymour M. Hersh. En la imagen, casi un centenar de reclusos hacinados en una celda de apenas 25 metros cuadrados en una prisión brasileña donde las temperaturas alcanzan los 50º en verano.
6. Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.
Éste es el ambiente donde se desarrolla el interrogatorio a un traficante de heroína, atado de pies y manos, en una prisión policial de Myanmar (antigua Birmania). El mismo país cuya Junta Militar se encargó de aplastar brutalmente las manifestaciones encabezadas el año pasado por estudiantes y monjes budistas para protestar por la subida de combustibles, que acabó bautizada como revolución azafrán. Como símbolo de la resistencia a la represión militar birmana ha permanecido encarcelada, 13 de los últimos 19 años, Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz en 1991, la más célebre de los más de 2.000 presos políticos del país y cofundadora de la Liga Nacional para la Democracia, el principal partido de la oposición. En la actualidad, se encuentra en condición de arresto domiciliario.
7. Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. (…)
Al menos 23 países desarrollan leyes que discriminan a las mujeres, según estimaciones de Amnistía Internacional; otros 15 mantienen vigente una legislación discriminatoria para los migrantes y 14 legislan contra las minorías. La homosexualidad todavía se persigue en 70 países del mundo y en algunos se castiga con la muerte. Más de 30 albinos como el niño que aparece en la imagen, tomada en un colegio para ciegos y discapacitados de Bangalore (India), han sido asesinados en lo que va de año en Tanzania. El albinismo es considerado como una maldición en muchas partes de África.
8. Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes. (…)
El Consejo General del Poder Judicial ha cifrado este año 269.450 sentencias penales pendientes de ser aplicadas en España, según un informe elaborado por su servicio de inspección que ponía de relieve una grave situación de atasco judicial e inseguridad jurídica. En la imagen, perspectiva del hall del edificio de la Corte de Justicia de El Cairo, en Egipto. En este país murieron durante los seis primeros meses de 2007 más de 200 mujeres a manos de sus esposos o familiares, y Amnistía Internacional calcula que dos mujeres eran violadas cada hora.
9. Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Más de 800 personas han sido encarceladas en el centro de detención estadounidense en la base de Guantánamo (Cuba) desde su apertura en enero de 2002. Hoy permanecen privados de libertad 250 prisioneros sobre los que no pesa acusación ni se encuentran pendientes de juicio.
El recién elegido presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha anunciado su intención de cerrar este infame limbo jurídico orquestado por su antecesor en el cargo, el presidente saliente George W. Bush. En la imagen, presa chechena en una cárcel de Grozni.
10. Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial. (…)
El informe anual de Amnistía Internacional examina 54 países en los que durante el año pasado se celebraron juicios sin las debidas garantías procesales. En la imagen, prisioneros recién llegados a la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, donde se hicieron mundialmente conocidas las torturas que infligían a los reclusos los soldados estadounidenses encargados de su vigilancia. En este país árabe permanecen hoy retenidas alrededor de 25.000 personas por la Fuerza Multinacional.
11. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías. (…)
En febrero de este año, más de mil agentes de la policía francesa tomaron la pequeña localidad de Villiers-le-Bel, 20 kilómetros al norte de París, para detener a docenas de sospechosos (como el encapuchado de la imagen) de mantener tiroteos con otros policías en noviembre de 2007.
Reprieve, la ONG que investiga los vuelos ilegales de la CIA, ha presentado nuevas pruebas sobre 17 buques de armada estadounidense utilizados para interrogar a presuntos terroristas islamistas, lejos de testigos incómodos.
12. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. (…)
Un marine escanea la huella ocular de un iraquí durante una operación de censo de habitantes llevada a cabo durante el año pasado por las fuerzas de ocupación en el vecindario de Gazoliya, al oeste de Bagdad. El Gobierno de Irak ha aprobado en noviembre el acuerdo de seguridad con Estados Unidos que establece la permanencia del Ejército estadounidense en el país árabe hasta finales de 2011. Las tropas deberán retirarse de los centros urbanos en verano del próximo año, y del país, a finales de 2011. Estados Unidos mantiene hoy a 152.000 soldados en Irak.
13.Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. (…)
Durante el año pasado, Amnistía Internacional contabilizó más de 550 puestos de control y bloqueos del Ejército israelí que restringían la circulación de la población palestina entre ciudades y pueblos de Cisjordania o se la impedía. Este año, el Parlamento Europeo ha aprobado mediante mayoría aplastante la Directiva de Retorno (rebautizada desde distintos ámbitos sociales como directiva de la vergüenza), que permite, entre otros aspectos, mantener detenidos a los inmigrantes sin papeles durante 18 meses e impide a los expulsados de la UE volver a entrar en cinco años. En la imagen, una joven en un ferry, con Ellis Island al fondo, donde permanecían en cuarentena los inmigrantes recién llegados a EE UU hasta comienzos del siglo XX.
14. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país. (…)
La Organización Internacional para las Migraciones estima que alrededor de 200 millones de personas viven fuera de su país de origen, el 3% de la población mundial; de todos ellos, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que casi diez millones son refugiados; 740.000, solicitantes de asilo, y 12.794.000, desplazados internos. En la imagen, un inmigrante en el puerto de Calais (Francia), a la espera de cruzar al Reino Unido en septiembre de 2005. Éste es un punto de encuentro para sin papeles de Irán, Afganistán, Irak…
15. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad. (…)
Desde ACNUR, se calcula que 5,8 millones de personas tienen la condición de apátridas. Sin embargo, el total real se estima en 15 millones. Ante la pasividad de la comunidad internacional, 160.000 saharauis malviven en campamentos levantados en Tinduf (Argelia) 33 años después de la retirada española del territorio. Aminetu Haidar quiso visitar en 1987 una delegación de la ONU que se encontraba en El Aaiún (Sáhara Occidental) y la policía marroquí la detuvo por los panfletos que llevaba. Permaneció detenida y sometida a torturas hasta 1991 en la cárcel negra de El Aaiún. En la imagen, una mujer iraquí y su bebé se mezclan con un documento de identidad del país.
16. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia. (…) 2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio. (…)
Como consecuencia de las desigualdades y la discriminación por razón de sexo, Unicef calcula que más de 60 millones de mujeres entre los 20 y los 24 años se han casado o comenzado a vivir en unión libre antes de cumplir 18 años (el 34% de las integrantes de este grupo de edad en el mundo en desarrollo). La yemení Nejoud al Ahdal fue forzada a contraer matrimonio con 12 años. Como ha relatado este año en El País Semanal, durante casi dos meses fue violada cada día por su marido. En la imagen, una nepalí de 15 años llora de camino a casa de su marido.
17. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.
En febrero de 2000, tras perder a su marido y a sus hijos en la segunda guerra de Chechenia, el Ejército ruso concedió tan sólo cinco minutos a la mujer de la imagen para reunir sus objetos más preciados (entre ellos, el retrato de su marido asesinado) y abandonar la zona antes de dinamitar su casa del barrio de Minutka, en Grozni. Entre los cerca de 10 millones de refugiados que ACNUR calcula en el mundo, se estima que alrededor de 250.000 se han unido en el último mes al millón que huye de la violencia al este de la República Democrática del Congo, donde más de cuatro millones de personas han muerto en los conflictos que la han asolado en la última década.
8. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. (…)
Amnistía Internacional ha documentado 45 países donde existen presos y presas de conciencia detenidos. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), calificada como ilegal por el Gobierno de la isla, tiene registrados 219 casos de presos políticos y posiciona a la autoridad de su país como que “mantiene la mayor cantidad a escala planetaria, en cifras absolutas, de prisioneros de conciencia adoptados por Amnistía Internacional”. En la imagen, un hombre lleva a cabo un rito que persigue la paz con la naturaleza en una isla de Indonesia.
19. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión. (…)
A 21 de marzo de 2007, Reporteros Sin Fronteras calculaba la existencia de 137 periodistas y 60 ciberdisidentes encarcelados por hacer su trabajo. Esta organización ha registrado desde 1992 la muerte de 500 periodistas asesinados por mafias o sicarios de políticos corruptos. Amnistía Internacional denuncia que en 77 países se restringe la libertad de expresión y prensa. Irak, donde han muerto asesinados 212 periodistas desde 2003, es el país más letal para ejercer esta profesión. En la imagen, plaza de Tiananmen (Pekín), lugar de la masacre de 1989.
20. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas. (…)
Miles de personas fueron detenidas el año pasado durante la represión de la Junta Militar de Myanmar (antigua Birmania) a las manifestaciones de estudiantes y monjes budistas bautizadas como revolución azafrán; Amnistía Internacional cree que alrededor de 700 siguen reclusas. En la imagen, refugiados en un campo de las Naciones Unidas en Kenia, donde permanecen acogidas 70.000 personas que han huido de la violencia y los conflictos en Sudán. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que más de 500.000 sudaneses se encuentran en el exilio, repartidos por los países limítrofes, tras huir de su país; más de cinco millones permanecen desplazados en el interior de Sudán.
21. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes. (…)
En el último informe sobre el Índice de percepción de la corrupción, Transparencia Internacional ha denunciado que 7 de cada 10 países suspenden si se valora la honestidad de sus funcionarios y políticos. Entre los peores lugares de la lista se encuentran Estados como Somalia, Irak, Afganistán o Haití, y dictaduras como Myanmar (antigua Birmania). Esta organización estima el coste de la corrupción en los países más pobres en 35.000 millones de euros, la mitad de la ayuda destinada al desarrollo. En la imagen, mujeres afganas ejerciendo su derecho al voto en las elecciones presidenciales de 2004.
22. Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social. (…)
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto de manifiesto en su Informe sobre la salud en el mundo 2008 que las diferencias de acceso a la sanidad entre ricos y pobres determinan variables en la esperanza de vida que superan los 40 años. Según la OMS, de los 136 millones de mujeres que darán a luz este año, unos 58 millones no recibirán atención médica de ningún tipo durante el parto y posparto, dejando en peligro sus vidas y las de sus hijos. En la imagen, damnificados por el huracán Katrina, que en 2005 dejó anegada Nueva Orleans a su paso por Estados Unidos, provocando más de 1.500 muertos y 55.000 millones de euros en pérdidas económicas.
23. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo, y a la protección contra el desempleo. (…)
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el número de desempleados en el mundo podría aumentar de los 190 millones de 2007 a 210 a finales de 2009. Unicef calcula que alrededor de 246 millones de niños y niñas trabajan en todo el mundo; más del 70% se dedican a la agricultura, pero 1,2 millones de niñas están expuestas al tráfico de menores; 5,7 millones corren el riesgo de trabajar en condiciones de servidumbre o esclavitud, y 1,8 millones pueden ser obligadas a ejercer la prostitución o actividades relacionadas con la pornografía infantil. En la imagen, granjeros albaneses en Tirana.
24. Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas. (…)
Más de 12 millones de personas desarrollan su trabajo en condiciones forzosas, bajo amenaza o coacción, incluso en los países más ricos, según la OIT. Los cálculos de esta organización establecen que 8 de cada 10 personas sufren la explotación de entes privados; el 20% de las víctimas de trabajo forzoso se halla bajo la tiranía de Estados (como Myanmar o Corea del Norte) o por grupos militares (como en el caso de conflictos africanos). En la imagen, jóvenes solazándose en Banana Beach, Tel Aviv (Israel).
25. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios. (…)
Treinta y tres países del mundo, en su mayoría africanos, malviven en una situación “de hambre alarmante”, según el Índice global contra el hambre publicado por el Instituto Internacional para la Investigación de Políticas Alimentarias. Esta institución evalúa en 14.000 millones de dólares la inversión adicional necesaria para cumplir los Objetivos del Milenio de reducir el hambre a la mitad en 2015. En la imagen, manufactura de mosquiteras en Tanzania para prevenir la malaria, enfermedad que acaba con más de un millón de personas cada año.
26. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria.
Más de 70 millones de niños en el mundo no están escolarizados, según la ONG Educación Sin Fronteras, y 23 países corren el riesgo de no alcanzar la universalización de la educación en los próximos años. Según los Objetivos del Milenio de la ONU, 56 millones de niños de África y Asia ni siquiera han recibido educación primaria. Naciones Unidas eleva la cifra de menores sin escolarizar a más de 100 millones, cuyas tres quintas partes son niñas; dos tercios de los alrededor de 800 millones de analfabetos del mundo son mujeres. En la imagen, niños de camino a una clase en Beit Hanoun, en la franja de Gaza (Palestina), tras un bombardeo del Ejército israelí en noviembre de 2006.
27. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente
en la vida cultural de la comunidad. (…) 2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
El II Foro Iberoamericano de la Propiedad Intelectual ha puesto de manifiesto este año que hasta 300.000 empleos del ámbito cultural podrían perderse como consecuencia de la piratería. La Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual calcula las pérdidas que provoca la piratería en la industria audiovisual y de videojuegos española en 1.100 millones de euros en 2007 y un 20% menos de espectadores en los cines. En la imagen, visitantes en una de las salas del Museo del Louvre de París.
28. Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta declaración se hagan plenamente efectivos.
Las manchas que dominan el centro de la escena corresponden al campo de refugiados de Djabal, en Chad, que ha acogido durante los últimos años a 14.000 refugiados a causa de la violencia en el polvorín sudanés de Darfur, agonizante desde 2003, con un saldo devastador de 300.000 muertos y 2,5 millones de refugiados. Los últimos en incorporarse a este asentamiento este año han sido alrededor de 10.000 desplazados internos del este de Chad, uno de los países más pobres del mundo, que llegaron huyendo de los ataques de la milicias rebeldes sudanesas yanyauid.
29. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad. (…)
En los últimos 30 años, se han destruido 700.000 kilómetros cuadrados de selva amazónica por el comercio de maderas preciosas, la agricultura y la explotación ganadera. La deforestación mina las condiciones de vida de alrededor de 20 millones de personas y la mayor biodiversidad del planeta; sus seis millones de kilómetros cuadrados de extensión, repartidos entre nueve países latinoamericanos, ostentan el 23% de toda el agua potable del mundo y constituyen su mayor selva virgen. Por cada kilómetro cuadrado destruido a causa de la deforestación, se producen 22.000 toneladas de CO2.
30. Nada en esta declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta declaración.
Un niño se balancea en el cañón de un tanque abandonado en Managua (Nicaragua), ajeno a estos 30 artículos y a la mayor o menor observancia de su cumplimiento por parte de la comunidad internacional. Han pasado 60 años desde la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Basta salir un momento a la calle para comprobar que sus postulados están más presentes en los difusos dominios de la teoría que en la crudeza de la práctica.
12.06.08
Qué queda del estructuralismo
Por: Marcelo Pisarro. Clarín. Revista Ñ. 06 de diciembre de 2008.
Suponiendo que Claude Lévi-Strauss no hubiese hecho otra cosa que escribir Tristes trópicos, su libro de 1955, su obra seguiría estando a mil años luz que la de cualquier otro antropólogo. Y Tristes trópicos ni siquiera es un libro de antropología en sentido estricto. En todo lo que ese libro exige, en todo lo que ese libro sabe que no obtendrá, se encuentra la espina que el estructuralismo –como método científico, corriente de pensamiento, como afirmación política y posibilidad estética– dejó clavada en el corazón del siglo XX: no la duda sobre si el saber occidental será capaz de responder las preguntas acerca de la naturaleza humana, sino la sospecha de que probablemente no valga la pena.
Tristes trópicos es el relato de un antropólogo que, a mediados de la década de 1930, deja su acomodada vida académica en Francia y llega a la selva amazónica en busca de su objeto de estudio soñado: “Una sociedad humana reducida a su expresión básica”. Va detrás del gran premio, el equivalente del arqueólogo que gana la carrera por ser el primero en abrir la tumba de un gran faraón: el momento en que una sociedad que se creía completa, cerrada y autosuficiente, descubre que no es nada de todo eso. Lo que Lévi-Strauss encuentra, en cambio, es el producto del colonialismo, la transformación de los antiguos salvajes en aguas residuales del progreso industrial europeo. Encuentra basura, pobreza, excremento, barro. “La mugre, nuestra mugre que hemos arrojado al rostro de la humanidad”.
El antropólogo no se resigna. Penetra más y más en la selva. Quiere localizar, dice, esa sociedad que todavía no fue contaminada por la civilización europea. Por la mugre. Finalmente, cerca de la frontera con Bolivia, se topa con los tupi-kawahib: salvajes, impolutos, el sueño de Rousseau y de Durkheim. Sin embargo, por más que lo intenta, no consigue comunicarse con ellos. No se entienden. No hablan la misma lengua. “Estaban realmente dispuestos a enseñarme sus costumbres y creencias, pero yo nada sabía de su lengua. Estaban tan cerca de mí como una imagen vista en un espejo. Los podía tocar pero no podía entenderlos. Allí tuve mi recompensa y al mismo tiempo mi castigo, pues, ¿no consistía mi error, y el de mi profesión, en creer que los hombres no son siempre hombres? ¿En pensar que algunos merecen más nuestro interés y atención porque en sus maneras hay algo que nos asombra?”.
Lévi-Strauss regresa a Francia. Ahora lo sabe: la condición para volver inteligible a ese otro lejano y exótico es que la mugre ya lo haya manchado. El precio que se paga por conocer es deambular entre ruinas: los primitivos, los salvajes, son también parte del fango de la modernidad.
El antropólogo no se resigna tampoco ahora. Hay otra opción. En lugar de merodear en tribus lejanas, de regodearse en su extrañeza, de lamentarse al ver en qué los hemos convertido, es posible construir un modelo teórico de sociedad que abarque a ésa y a todas las sociedades primitivas. El espíritu humano es el mismo en todos lados. Lo que prima es el intento de llevar orden al caos, de ordenar un universo desordenado. Hay un todo establecido, coherente. Un número limitado de estructuras que se repiten una y otra vez. Un sistema. Valiéndose de la matemática, la lingüística, la cibernética, las ciencias del signo, es posible reconstruir esas estructuras, bosquejar una suerte de tabla periódica con los elementos que conforman esas sociedades. Los mitos, las leyendas, los dialectos, los bailes, los tatuajes, son accidentes, contingencias. Lo que importa es la estructura, lo que subyace: el estudio del pensamiento humano a través de una ciencia formalista, taxonómica, universal, abstracta.
A mediados del siglo XX, con los hornos de Auschwitz todavía calientes y las luchas por la descolonización estallando alrededor del mundo, el estructuralismo se propuso la empresa más grandiosa jamás imaginada: comprender cómo funciona la mente humana. Y Lévi-Strauss hizo escuela.
La contradicción que el estructuralismo guarda en su seno, la contradicción que enterró en el corazón del siglo XX, radica en que el mayor intento colectivo por convertir a las ciencias humanas en una gran ciencia positiva universal es producto de la búsqueda de redención personal de un solo hombre. Y para lograrlo, explicó décadas después el antropólogo Clifford Geertz, este hombre creó una máquina infernal de la cultura, que aniquilaba la historia y lo engullía todo a su paso. Lévi-Strauss logró construir un modelo teórico, político, estético, que satisfacía su búsqueda personal: entender a los hombres sin conocerlos, conseguir una aproximación intelectual y mantener la distancia física. “Odio los viajes y a los exploradores”, así empezaba Tristes trópicos. Bastó esa línea, y Lévi-Strauss ya estaba a mil años luz.
El advenimiento del estructuralismo, escribió Geertz, fue ante todo un logro retórico: el discurso que Lévi-Strauss inventó para los hechos curiosos que describía o para sus curiosas explicaciones de estos hechos curiosos. “Lo que consiguió cambiar la mentalidad de la época, como ninguno de esos elementos lo hubiera logrado antes, fue la sensación de que había aparecido un nuevo lenguaje en el que todo, desde la moda femenina, como en El sistema de la moda de Roland Barthes, hasta la neurología, como The quest for mind de Howard Gardner, podía discutirse y analizarse de una manera útil. Fue toda una serie de términos (signo, código, transformación, oposición, intercambio, comunicación, metáfora, metonimia, mito… estructura), tomados en préstamo y reelaborados tanto a partir del léxico de la ciencia como del arte, los que sirvieron para definir la empresa de Lévi-Strauss, más allá del limitado interés que muchos pudieran tener en el sistema de secciones australiano o la configuración de las aldeas bororo”.
A mediados de siglo, el lenguaje, o el método, o las hipótesis, o el modelo, o lo que fuese que ese antropólogo francés estuviese diciendo en nombre del estructuralismo, se extendió hacia otras disciplinas. Pocos, muy pocos, se definieron como “estructuralistas”, pero de pronto en lingüística, psiquiatría, historia, política, sociología, semiología, matemática, filosofía, literatura, biología, y más, el estructuralismo permitía decir cosas que hasta ese momento no habían sido dichas: permitía, parafraseando una definición ya clásica de Lévi-Strauss, generar buenas categorías para pensar.
Y sin embargo nadie sabe con certeza qué es, o qué fue, el estructuralismo. En general las definiciones, más allá de algunos lugares comunes (su antihumanismo, su objetivismo, sus oposiciones dicotómicas binarias que lo explican todo: alto-bajo, derecha-izquierda, crudo-cocido, significado-significante), parecen chocarse entre sí y no arribar a ningún puerto. “Digámoslo francamente –escribió el filósofo François Wahl en 1968, en la introducción de un libro de Dan Sperber llamado ¿ Qué es el estructuralismo? –. Cuando se nos pregunta acerca del estructuralismo, no comprendemos la mayoría de las veces acerca de qué se nos quiere hablar”.
El estructuralismo no nació con Lévi-Strauss. Su fundación, simbólica, se remonta a 1916, cuando se publicó la obra póstuma de Ferdinand de Saussure, el Curso de lingüística general. Pero en el trayecto que va desde el Curso de lingüística general hasta la edición de los cuatro tomos de las Mitológicas de Lévi-Strauss (entre 1964 y 1971), el estructuralismo pareció haber mutado como en esas películas de la RKO en las que una pequeña lagartija se metía donde no debía, recibía algún tipo de radiación y se convertía en un monstruo gigante y deforme que pisoteaba todo lo que encontraba a su paso. El estructuralismo, para entonces, era Godzilla.
Bajo la etiqueta de estructuralismo podía ponerse casi todo, pues casi todo parecía haber sido tocado por el estructuralismo. Sea para abrazarlo, rechazarlo, ignorarlo, adecuarlo, criticarlo, superarlo o revisitarlo, el estructuralismo parece ser la corriente de pensamiento endémica del siglo XX. Emerge con diferentes rostros en diferentes lugares, y cuando parece erradicado vuelve a florecer en una nueva cepa. Lo que sigue es tan obvio que produce sarpullido, pero para que exista, por ejemplo, un posestructuralismo (para que pueda fijarse como corriente intelectual o como estilo de época que atraviesa objetos culturales de diferentes géneros, para que pueda establecer sus límites, deudas, rupturas y continuidades) debe existir un estructuralismo: debe continuar siendo aquello con lo que se dialoga. De una manera u otra, agrade más o menos la conversación, el estructuralismo sigue siendo un interlocutor inevitable.
En 1987, en La derrota del pensamiento, Alain Finkielkraut relataba cómo había sucedido todo eso, cómo el estructuralismo se había adueñado de la vida académica y política de posguerra, cómo Lévi-Strauss se había convertido en –vaya– un héroe. Veinte años más tarde todavía sigue siendo una historia válida, una historia que puede pasar por cierta.
El comienzo de la historia que Finkielkraut estaba contando podía situarse en noviembre de 1945, cuando se realizó el acto constitutivo de la UNESCO: un nuevo intento por llevar la luz de la razón a la oscuridad que todavía crepitaba en los hornos de Belsen. Sacar a la Humanidad de las tinieblas; impedir que el fanatismo, el totalitarismo y la ignorancia volvieran a idiotizar al Hombre… Momento, momento. ¿Qué hombre? ¿El hombre del existencialismo sartreano, que por entonces seducía a propios y extraños? ¿El hombre del iluminismo? ¿Qué hombre?
En 1951 Lévi-Strauss presentó un trabajo escrito por encargo de la UNESCO: Raza e historia. Una parte del texto apuntaba hacia el lugar esperado: el concepto de “raza”. Las diferencias entre grupos humanos, escribió, obedecen “a circunstancias geográficas, históricas y sociológicas, no a aptitudes vinculadas a la constitución anatómica o fisiológica de los negros, de los amarillos o de los blancos”. Todos de acuerdo, aplausos.
Pero cuidado, agregó Lévi-Strauss, y cuando Finkielkraut lo relataba, treinta y cinco años más tarde, uno podía percibir la emoción en su voz: no basta con quitarse de encima la predestinación biológica, también hay que rechazar la jerarquización de las diferencias culturales. La época de la que intentaba salirse, creía Lévi-Strauss, estaba marcada tanto por el totalitarismo como por el colonialismo: la mugre, nuestra mugre. Los filósofos iluministas, en el siglo XVIII, habían caído en la trampa. Hablaron en nombre de la Humanidad parados en el que suponían último estadio de desarrollo moral, tecnológico, científico, el final de una única línea de progreso humano. Casi dos siglos después, los fundadores de la UNESCO se aprestaban a hacer lo mismo.
“En el momento en que la UNESCO se propone abordar un nuevo capítulo de la historia humana –escribió Finkielkraut–, Lévi-Strauss recuerda, en nombre de su disciplina, que la era de la que se trata de salir está tan marcada por la guerra como por la colonización, tanto por la afirmación nazi de una jerarquía natural entre los seres como por la soberbia de Occidente, tanto por el delirio biológico como por la megalomanía del progreso”. La crítica de la superioridad racial debe combinarse con la crítica de la superioridad cultural. No hay una sola civilización, propone Lévi-Strauss; hay culturas, muchas, en plural. “Lévi-Strauss se apropia de la solemne ambición de los fundadores de la UNESCO –iluminar a la humanidad para conjurar los peligros de la regresión a la barbarie–, pero la dirige contra la filosofía a la que éstos rinden pleitesía”, seguía Finkielkraut. “El objetivo sigue siendo el mismo: destruir el prejuicio, pero, para conseguirlo, ya no se trata de abrir a los demás a la razón, sino de abrirse uno mismo a la razón de los demás”.
Se esparció como una mancha de brea. Imitando el ejemplo de la antropología estructuralista, las ciencias humanas comenzaron una cacería del etnocentrismo, una denuncia de todas las formas en que –en nombre de un humanismo universalista, vago, metafísico– Occidente hacía prevalecer su dominio pasado y presente. Los historiadores rompieron la línea del tiempo, trastocaron su continuidad; los sociólogos combinaron el marxismo con la etnología estructuralista: en todas las sociedades hay división de clases (decían con Marx), y en cada clase hay un universo simbólico distinto y equivalente (decían con Lévi-Strauss). Los lingüistas encontraron las mismas estructuras narrativas en las “grandes novelas” y en los “cuentos populares”; todas las teorías de la descolonización usaron el mismo sonsonete: ni las sociedades ni las personas crean de manera absoluta, sólo se limitan a elegir determinadas combinaciones; no hay dos culturas que sean iguales, pero todas parten de la misma actividad combinatoria y no pueden ser jerarquizadas.
La bola de nieve no se detuvo. Noam Chomsky, Roland Barthes, Jacques Derrida, Jacques Lacan, Umberto Eco, Jean Piaget, Thomas Kuhn, Michel Foucault, Louis Althusser o Julia Kristeva, por nombrar poco y atropellado, llevaron el estructuralismo a sus respectivas disciplinas. Godzilla, sí. Parecía imparable, y pronto llegó el ejército a hacerle frente, con los tanques de guerra y todo. Pero ya había comentado Nietzsche qué pasa cuando uno combate contra monstruos. No es que el estructuralismo, o Lévi-Strauss, hayan estado exentos de críticas. Al contrario. Muchos filósofos acusaron al estructuralismo de ser demasiado cientificista y muchos científicos lo acusaron de ser demasiado filosófico. Se dijo que Lévi-Strauss era un mago: que encontraba estructuras por todos lados, que las sacaba de su galera mágica junto con conejos y ramos de flores. Se le imputó plantear preguntas y no responderlas; mezclar azarosamente cualquier cosa que se le cruzara; no hacer suficiente trabajo de campo; hacer demasiado trabajo de campo; usar demasiada información; usar muy poca información; usar información desactualizada; ser demasiado positivista; ser demasiado poético; ignorar la historia; ignorar a los individuos; ser demasiado determinista; tomar un montón de temas complicados y volverlos imposibles. Las versiones más “duras” del estructuralismo se han vuelto obsoletas, o al menos no gozan del acuerdo que gozaron hasta fines de la década de 1960. Gran parte de sus hipótesis (o métodos, o discursos, o… lo que sea) fueron retomadas por las corrientes posestructuralistas, posmodernas, deconstructivistas, constructivistas, etc. Otras fueron descartadas, y muchas otras se volvieron parte de agendas políticas y sociales, parte del sentido común, de la embrutecida cotidianeidad de los hechos de todos los días.
“En disciplinas como la nuestra –escribió Lévi-Strauss en la Obertura de Mitológicas. Lo crudo y lo cocido –, el saber científico avanza a paso inseguro, bajo el látigo de la contención y la duda. Deja a la metafísica la impaciencia del todo o nada. Para validar nuestra empresa no es preciso a nuestros ojos que esté asegurada de disfrutar, durante años y hasta en sus menores detalles, de una presunción de verdad. Basta que se le reconozca el modesto mérito de haber dejado un problema difícil en estado menos malo que como se lo encontró”.
Suponiendo que Claude Lévi-Strauss no hubiese hecho otra cosa que escribir Tristes trópicos , su libro de 1955, su obra seguiría estando a mil años luz que la de cualquier otro antropólogo. Si la historia que estuvimos contando es correcta, si el estructuralismo comenzó con el intento de un solo hombre por expiar las culpas por lo que Occidente había hecho con las sociedades no occidentales, y terminó en el mayor intento colectivo por entender cómo funciona la mente humana, ni una exigencia ni la otra fueron satisfechas.
Ese es el secreto que encierra Tristes trópicos: que el precio por conocer es la destrucción de aquello que busca conocerse. “Nunca más, en ninguna parte, volveré a sentirme en casa”, se lee allí, sólo para pasar un par de páginas y encontrarse con una cita de Pascal: “Nada nos puede consolar, cuando lo pensamos detenidamente”. En todo lo que ese libro exige y en lo que sabe que no obtendrá, se encuentra la espina que el estructuralismo dejó clavada en el corazón del siglo XX: “¿Para qué sirve actuar, si el pensamiento que guía la acción conduce al descubrimiento de la ausencia de sentido?”. Es lo que Lévi-Strauss, hace setenta años, intuyó que no sería capaz de responder.
12.01.08
El Papa debate sobre la existencia de Dios con un filósofo ateo italiano
El jueves llegará al país el libro sobre su diálogo con el pensador Flores d´Arcais acerca de la crisis del cristianismo
Mariano de Vedia. LA NACION. 01 de diciembre de 2008.
Mientras en Italia surge una polémica acerca de una presunta conversión a la fe católica del líder marxista Antonio Gramsci en sus últimos instantes de vida, el jueves llegará a la Argentina un libro del papa Benedicto XVI, que se prestó a un jugoso debate sobre la existencia de Dios.
¿Dios existe? es el título de la obra que recoge el debate del cardenal Joseph Ratzinger, antes de asumir al frente de la Iglesia, con el filósofo ateo Paolo Flores d´Arcais, periodista italiano y creador de la revista política y cultural MicroMega, que ha llegado a vender cien mil ejemplares en una semana.
Las polémicas que despierta el tema de la existencia de Dios, la crisis del cristianismo, el conflicto entre fe y razón, las tensiones surgidas en torno del derecho natural y el relativismo son analizados en profundidad, en un diálogo mano a mano entre ambos intelectuales, que también abordaron temas polémicos de vigorosa actualidad, como el aborto, la caída del comunismo y los derechos humanos.
El libro, de 136 páginas y editado por Planeta, recoge el debate de dos horas y media que Joseph Ratzinger y Flores d´Arcais sostuvieron en febrero del año 2000 en el teatro Quirino de Roma, en un diálogo coordinado por el escritor y periodista Gad Lerner, de origen judío. Unas 2000 personas no pudieron entrar al auditorio y lo siguieron con un amplificador improvisado en la calle. Al diálogo se suma un artículo de Ratzinger sobre la crisis del cristianismo en las puertas del nuevo siglo, y otro de Flores d´Arcais, en el que señala su visión sobre el ateísmo y la verdad y contradice varias posturas de la Iglesia.
Ratzinger, que en ese momento conducía la estratégica Congregación de la Doctrina de la Fe, se prestó sin reticencias al diálogo. En un momento, el moderador Lerner le pregunta al intelectual ateo: “¿Acaso acabamos de conocer a un cardenal Ratzinger mucho menos rígido de lo que imaginábamos?”.
Intelectual de acreditado prestigio, Benedicto XVI lleva publicados unos 40 libros sobre temas de doctrina, teología, espiritualidad y moral. En 1996 escribió La sal de la tierra, un diálogo con el periodista Peter Seewald, en el que afronta los desafíos del cristianismo y el catolicismo frente al tercer milenio.
Los que creen y los que no
“Los creyentes tenemos algo que decirle al mundo, que la cuestión de Dios no es una cuestión privada, entre nosotros, de un club que tiene sus intereses y hace su juego”, señala el actual pontífice alemán, en la discusión sobre la existencia de Dios. Y agrega: “La verdad no es la propiedad privada de alguien, sino que ha de ser compartida, conocida”.
Al responderle, Flores d´Arcais dice que existe una gran asimetría en el debate, porque “el creyente está interesado en convertir al no creyente; en cambio, el ateo no está interesado en absoluto en convencer al creyente de la no existencia de Dios, no tiene ningún interés en conseguir que nadie pierda la fe”.
El pensador italiano afirma que “ser ateo significa considerar que todo se juega aquí, en nuestra existencia, finita e incierta”.
“El mensaje de la Iglesia ?contesta el hoy papa? apela a la razón de los hombres. Los cristianos tienen que estar dispuestos a demostrar el sentido profundamente racional de sus convicciones”. Coincide en que no se trata de imponer. Y declara: “Hay que apelar a la conciencia y a la razón, ofrecerse a la evidencia de la razón y del corazón”.
Tras señalar que el cristianismo consigue imponerse en un horizonte de crisis de las religiones tradicionales, Flores d?Arcais afirma que antes de responder si una persona puede vivir sin fe, previamente hay que ponerse de acuerdo sobre el significado de la palabra fe. “Si por fe se entiende cualquier profunda pasión existencial por algunos valores, no se puede vivir sin fe. Pero si por fe se entiende una creencia religiosa, se puede vivir sin fe, no es necesaria en absoluto para dar sentido a la propia existencia”.
El relativismo
El pensador ateo reprocha a la Iglesia que predique que el relativismo, surgido de la Ilustración, es la “incubadora de los totalitarismos” y la causa de todos los males. Reivindica que “es la base del pluralismo ético, sin el que cual no existen sociedades democráticas”.
El Papa advierte en el diálogo que “no es fácil distinguir entre valores típicamente cristianos, que sólo pueden ser elegidos con la libertad de la fe y no pueden ser impuestos a quienes no creen, y valores humanos que afectan al fundamento de la dignidad humana”. Y se preguntó: “¿Si dejo de tener el derecho a vivir, qué otro derecho puedo tener?”
Al referirse al jubileo del año 2000 y al pedido de perdón universal de la Iglesia por los errores cometidos por sus hijos a lo largo de la historia, el filósofo italiano considera que la Iglesia está dispuesta a reconocer algunas de sus culpas, pero sólo “las que ya no producen escándalo”.
Así, estima “tibio y contradictorio” el reconocimiento del antisemitismo y cuestionó en forma directa a Juan Pablo II: “¿Qué sentido tiene recordar tantas injusticias que la Iglesia ha encubierto en el pasado y no recordar algo que haya cometido él mismo?: la famosa salida al balcón en Chile junto al general Pinochet, ofreciendo la bendición de la Iglesia a un régimen criminal y de carniceros?”
La existencia de una ley natural, como preceptos anteriores a las normas sancionadas por los hombres, y su derivación en el aborto es uno de los temas que provoca mayores fricciones en el diálogo.
“No existe ninguna ley natural. Es absolutamente falso e insostenible. La pretensión de identificar con una ley natural una determinada moral trae consigo todos los riesgos de la intolerancia”, dice Flores d´Arcais.
Y el Papa contesta: “Yo defiendo decididamente el hecho de que existen valores que se sustraen al parecer y al arbitrio de las mayorías. Los alemanes hemos conocido un ejemplo muy fuerte”.
“Entre nosotros se llegó a decir ´nosotros decidimos que existían vidas que no tenían derecho a vivir y hemos pretendido el derecho de purificar el mundo de esas vidas indignas para crear la raza pura y el hombre superior del futuro´ “, recordó el pontífice alemán. Y recordó que el propio Tribunal de Nuremberg, después de la guerra, declaró que “existen derechos que no pueden ser puestos en discusión por ningún gobierno”
El fundador de MicroMega dijo que compartía la idea de que no es suficiente con la mayoría para decidir cualquier cosa, pero declaró que en democracia no es cierto que la mayoría pueda tomar cualquier decisión. “No es casualidad que las democracias modernas estén fundadas en constituciones que establecen límites a cualquier mayoría para decidir lo que quiera. El problema es sobre qué cosas no pueden decidir las mayorías”.
El pontífice señala que no está de acuerdo con que esos derechos inviolables sean derechos civiles, fruto de la decisión del hombre. “Si son opciones nuestras, pueden cambiarse. Y, por el contrario, no deben cambiarse, para no destruir la humanidad y el sentido del respeto por los demás”.
El laicismo
Consultado por el moderador por qué el pensamiento ilustrado y laico no ha conseguido durante dos siglos extinguir y relegar a una posición residual a la fe religiosa, Flores d?Arcais declaró que le parecía “ridícula y estrambótica la idea de un esfuerzo por desconvertir a quienes creen”. Y admitió que “carecer de fe hace mucho más difícil la capacidad de renunciar al egoísmo, de sacrificarse por los demás”.
En tren de autocrítica, Ratzinger admitió que ha habido en el último siglo cierto exceso en el uso de la referencia a la ley natural en la doctrina social de la Iglesia. Pero atribuyó ese énfasis a una característica especial del siglo XX: “Hemos vivido una crueldad y un desprecio del ser humano que debería hacernos despertar”. Por eso, dijo, “la atención a la defensa de la vida humana hoy es mayor que en el pasado”.
La creación y evolución del universo, la polémica interminable por el aborto y los mensajes de la naturaleza, hoy recogidos por el movimiento ecologista, transitan por el libro, entre otros temas abordados con altura y respeto por ambos intelectuales.
Afirman en Italia que Gramsci se convirtió
Un arzobispo reveló que el recordado filósofo y líder marxista se acercó a Dios antes de morir
Elisabetta Piqué. Corresponsal en Italia. La Nación. 01 de diciembre de 2008.
ROMA.- ¿Se convirtió in extremis, antes de morir, Antonio Gramsci (1891-1937), el famoso pensador marxista, filósofo y político italiano?
Incómoda como ninguna, la pregunta volvió a agitar el avispero del mundo de la cultura italiana después de una revelación del arzobispo Luigi De Magistris, ex responsable de la Penitenciaría Apostólica. En declaraciones a Radio Vaticana, el sacerdote reveló que el fundador del hoy desaparecido Partido Comunista Italiano y del legendario diario de izquierda L´Unitá , que era originario de la isla de Cerdeña, como él, “murió con los sacramentos y volvió a la fe de su infancia”.
Gramsci, según el prelado, les habría pedido a las monjas que lo acudían “de poder besar una imagen del Niño Jesús”. “Durante su última enfermedad, las hermanas de la clínica en la que estaba internado llevaban a los enfermos la imagen del Niño Jesús para besar. Y cuando no se la ofrecieron, Gramsci protestó: «¿Por qué no me la han traído?»”, reveló De Magistris.
“En el mundo de la hoz y el martillo este hecho prefieren callarlo, pero es así y mi coterráneo conservaba desde joven una imagen de Santa Teresa del Niño Jesús que había en su casa natal”, agregó, en afirmaciones que provocaron gran revuelo.
De Magistris tenía 11 años cuando el político comunista, que sufría arteriosclerosis, hipertensión y gota, murió en la clínica romana de la Quisisana. Ahora aseguró que una monja-enfermera, también sarda y testigo ocular del episodio, le contó de la conversión in extremis de Gramsci.
El ex premier Giulio Andreotti, católico y conocido historiador, relativizó la revelación: “Para mí no es una novedad, ya lo había oído hace veinte años”, dijo.
“¿La conversión de Antonio Gramsci? Es una vieja historia, pero nunca probada por documentos oficiales”, indicó Giorgio Baratta, presidente de la International Gramsci Society Italia.
Indignado reaccionó el líder de Refundación Comunista, Paolo Ferrero. “No sé qué hizo Gramsci a punto de morir, pero son ridículas estas declaraciones, no verificables, sobre conversiones ocurridas hace 70 años y tendientes a demostrar que los mitos se derrumban”, protestó.
Wallraff se interesa por la conexión entre violencia y poder político
EFE y El Mundo. 30 de noviembre de 2008.
GUADALAJARA (MÉXICO).- El periodista alemán Günter Wallraff aseguró el domingo que le gustaría investigar los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez (México). “Hay que investigar a fondo, conocer las razones de lo que pasa, ver quién está detrás”, dijo Wallraff, quien asiste esta semana a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara para hablar de su obra e impartir un taller.
En el curso de un desayuno con la prensa, el autor de ‘Cabeza de turco’, así como otros trabajos de investigación periodística realizados bajo la cobertura de una identidad falsa, reconoció que ello requeriría hablar español.
Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, ha sido escenario desde 1993 de más de 400 asesinatos de mujeres, de los que se han resuelto muy pocos.
Wallraff también se declaró interesado por los lazos entre el crimen organizado en México y las esferas políticas.
El país norteamericano ha sido objeto recientemente de una serie de detenciones de altos cargos de la fiscalía antidroga que estaban a sueldo del narcotráfico y han puesto de relieve el poder de los capos en las instituciones mexicanas.
El trabajo más conocido de este periodista alemán de 66 años es el que le llevó, en la década de los 80, a adoptar la identidad del turco Alí durante dos años para denunciar la discriminación laboral en su país contra el colectivo inmigrante.
En el libro ‘Cabeza de turco’, “Alí” se paseaba por los trabajos más sórdidos posibles, incluido el de limpiador en una central nuclear, para dejar al descubierto las malas prácticas de la sociedad alemana para con los turcos que vivían en ella.
Walraff se preparó durante una década para su trabajo encubierto como Alí, pero confesó que no había sido capaz de aprender turco. “El idioma no era el gran problema, como yo pensaba, porque los trabajadores ilegales eran de diferentes nacionalidades y todos hablábamos en un mal alemán”, relató.
El año pasado se infiltró en una fábrica de pan que suministraba a la cadena de supermercados alemana Lidl, donde llegó a trabajar hasta veinte días seguidos sin descanso si la demanda del producto era alta, entre otras circunstancias laboralmente abusivas. Tras denunciar la situación, Wallraff da cuenta con orgullo que las condiciones salariales y laborales de la firma han mejorado ostensiblemente.
Sus investigaciones también le llevaron a la cárcel en Grecia, cuando defendía los derechos de presos políticos, y a desenmascarar a un golpista en Portugal antes de que éste intentase tomar el poder. “Es divertido, me enmascaro para desenmascarar a los poderosos”, apuntó.
Las transformaciones físicas del periodista son impresionantes, para evitar las alertas que muchas compañías lanzaban a sus empleados sobre él. “Ahora tengo que parecer más joven, nadie le daría trabajo a un hombre de 66 años”, dijo. “Trabajo de forma muy espontánea, siempre aparecen problemas que no tenía previstos y tengo que ser muy flexible”, añadió.
Wallraff prepara ahora un libro y una película sobre las condiciones laborales de los inmigrantes en su país.
“Este trabajo me ha hecho más seguro y abierto, antes casi tenía que pedir disculpas por existir. Pensé en retirarme a un monasterio, aunque no era activo religiosamente, para no tener que comunicarme”, confesó.
El periodista, que se infiltró también en su día en el diario sensacionalista germano ‘Bild’ para poner de relieve la manipulación informativa, es tajante a la hora de manifestar si todos sus sacrificios (severas lesiones de espalda y el alejamiento de su familia, por ejemplo) han servido de algo.
“Sí, claro”, afirmó rotundo, “hay situaciones que después de conocerse cambian rápidamente a mejor”.
