04.28.09

Cebrián: los periódicos son producto del pasado

Publicado en Periódicos a 4:28 AM por Agendamx

Europa Press | Madrid | 28 de abril de 2009.


El consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, ha asegurado que los periódicos son “un producto del pasado y muy arcaico” y ha alertado sobre el final de un modelo para los medios de comunicación vigente “desde hace dos siglos”.

Durante su intervención en una jornada sobre los medios en la crisis, organizadas por Deloitte, Cebrián ha manifestado que, previsiblemente, los diarios impresos seguirán en circulación en el futuro, si bien otros medios emergentes, como las terminales digitales, se convertirán en “prioritarios”.

“Podemos seguir manteniendo periódicos que nadie lee, pero la realidad es que los imperios de información como los británicos o estadounidenses del siglo XX se han acabado y un periódico lo hace ahora un señor con un ordenador”, ha criticado.

“Hace dos años ya dije que si volviera a tener la oportunidad de fundar ‘El País’, a día de hoy lo haría en la Red, porque ofreceríamos un producto más barato y con más difusión”, ha señalado.

A su entender, los periodistas -tampoco los políticos- no son “conscientes” a día de hoy de que la influencia de los diarios de papel es “cada vez menor y ha descendido” en las últimas décadas. Para el directivo de Prisa, empresa editora de ‘El País’, estas noticias reciben difusión en muchas ocasiones gracias a los medios de internet.

“¿Qué sentido tiene publicar el tiempo si ya se puede conocer previamente a través de la Red?, ¿qué personas interesadas en la Bolsa seguirán esta información mediante un periódico?” se pregunta Cebrián. Además, asegura que si se suprimiesen las promociones de estos diarios, se reduciría “aún más” su circulación.

Así, ha incidido en que “nadie sabe” cómo se desarrollará el nuevo modelo, aunque sí “está claro” que no será similar al actual. “Será importante plantear quién pagará la información responsable y con rigor, porque no es cierta la idea de que la independencia la proporciona el mercado”, ha planteado.

El consejero delegado de Prisa ha recordado que la situación de los medios de comunicación es “muy grave”, aunque esta caída de ingresos “se preveía desde hace años”. “Yo mismo explicaba lo que iba a pasar en un libro sobre la sociedad de la información, pero la obsesión por presentar las cuentas anuales hizo que olvidara todo esto”, explicó.

Sin embargo, ha avisado de que los medios de comunicación españoles “tienen una ventaja” respecto a otros países: un mercado potencial “más grande” que incluye a los países hispanoamericanos y a Portugal -que estima en 700 millones de consumidores potenciales–. De esta manera, criticó la “poca sensibilidad política” del Gobierno para explotar estos mercados.

04.10.09

ENTREVISTA | Piergaetano Marchetti, presidente de RCS Mediagroup

Publicado en Periódicos a 2:50 AM por Agendamx

‘Lo único que puede acabar con el periodismo es el mal periodismo’

Irene Hdez. Velasco | Roma | EL MUNDO. 08/04/2009.

Su nombre es referente en materia de derecho financiero, empresarial y de la información. De ahí que su voz, grave y pausada en el trato cercano, tenga especial relevancia en un tiempo muy complicado económicamente para los medios. Recién ratificado como presidente de RCS Mediagroup, accionista mayoritario de Unidad Editorial, el jurista milanés mira de frente al futuro con la seguridad que da formar parte de uno de los grupos editoriales más importantes de Europa. Por algo todos le llaman el profesor Marchetti.

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Pregunta.– Su confirmación como presidente, ¿es un premio o una faena, visto cómo está el sector?

Respuesta.– Sobre todo, se trata de un privilegio. Ser presidente de uno de los mayores grupos editoriales europeos significa disponer de un observatorio privilegiado sobre la realidad cultural, industrial y social. La decisión del Pacto de Sindicato (que agrupa a la mayoría de los accionistas de RCS) ante la asamblea que tendrá lugar a finales de este mes me honra y al mismo tiempo me estimula a trabajar con renovado empeño, dentro obviamente de los límites de mi función -que no es operativa-. Esto teniendo en cuenta el contexto de profunda crisis estructural tanto de la economía como del sector editorial a la que usted se refería. Una crisis que no afecta sólo a la publicidad, a pesar de ser esta última la parte más sensible.

P.– La crisis está golpeando fuertemente a los medios. ¿En su opinión sería necesario elaborar un nuevo modelo de estrategia empresarial para lograr superar esta situación?

R.– Leo y escucho con atención las opiniones de muchos expertos y protagonistas del sector. No creo que exista una receta universal, pero estoy convencido de que una política integrada de acciones valientes pueda obtener resultados eficaces. Me refiero al desarrollo del sector multimedia, que RCS MediaGroup ha puesto en marcha desde hace tiempo; a un vínculo creativo entre las varias propuestas editoriales que sea cada vez mayor, tanto en el papel como en el digital; a una gestión atenta a los costes y a la eficiencia, a una capacidad de considerar el mercado con coherencia coyuntural y no guiado por el canto de sirenas. Debemos combatir la crisis de confianza que se ha cernido sobre la sociedad con productos que estimulen el interés y la curiosidad. Es justo en los momentos de mayor dificultad cuando las buenas ideas pueden representar un cambio de rumbo.

P.– ¿En qué medida está preparada RCS para afrontar estos tiempos?

R.– Con la totalidad de sus energías, la determinación de sus mujeres y hombres, la seguridad de haber comenzado a recorrer el camino justo cuando todavía la crisis no estaba en su punto culminante y, puedo decirlo con orgullo, con las ganas de luchar adecuadas.

P.– ¿Cuáles son las claves del plan de reestructuración de RCS?

R.– No me corresponde a mí detallar de manera profunda el gran trabajo de reorganización y desarrollo que el equipo de gestión, bajo la dirección de Antonello Perricone, está definiendo justo en estas semanas. El consejero delegado y su equipo están trabajando en un proyecto de intervención completa centrado en los costes y el modelo de negocio, transversal a todas las sociedades del grupo y que será sometido al Consejo de Administración.

P.– ¿Cuáles serán las nuevas estrategias del grupo en lo que se refiere a Unidad Editorial?

R.– Como sabrá, el consejo de Unidad Editorial se ha enriquecido con nuevos y prestigiosos miembros españoles. Considero esto como una excelente noticia, no sólo porque subraya la confianza y la estima en relación con un país al que sentimos especialmente cercano, sino también porque es justo que Unidad Editorial, con su esencial relevancia estratégica en el grupo, vea reforzada su hispanidad, con el fin de afrontar con vigor los próximos desafíos del mercado y de gestión. En lo que se refiere a las estrategias, hay que decir que el equipo directivo español, con la atenta y óptima gestión de Antonio Fernández-Galiano, está comprometido desde hace meses en una profunda reestructuración interna, igual que RCS MediaGroup está haciendo a nivel global.

P.– En estos momentos de confusión y cambio, ¿cuáles son los valores que deben guiar a periódicos como EL MUNDO o ‘Il Corriere della Sera’?

R.– El valor más importante es siempre la confianza del lector. Y la confianza se garantiza con la seriedad, la calidad y la independencia de la información.

P.– ¿Cuánto debe pesar el marketing y cuánto el valor informativo en periódicos líderes del mercado como ‘Il Corriere’ o EL MUNDO?

R.– El equilibrio entre información y publicidad, entre noticias y mercado, es uno de los dilemas más debatidos. También en este caso el mejor ejemplo es el producto final. Podría ser que alguien nos critique por algunos editoriales o por una investigación quizás demasiado incómoda. Pero nadie puede ni debe poder jamás criticarnos por una información engañosa o incorrecta.

P.– ¿Comparte los discursos más catastrofistas que auguran el final de los medios impresos y restringen las oportunidades de supervivencia a los medios digitales?

R.– No sé decirle si en 2043, fecha en la que se ha vaticinado que saldrá la última copia en papel de ‘The New York Times’, me encontraré desconsolado ante los quioscos… Sin embargo, fuera de broma, no creo que el hombre pueda prescindir del placer de la lectura.

No quiero pasar por romántico si digo que observo con atención las revoluciones cotidianas que la tecnología nos regala, pero a la vez tengo muchas esperanzas en que todavía, durante mucho tiempo, nos gustará más leer un libro que un ‘e-book’. La única amenaza que puede acabar con el periodismo es simplemente el mal periodismo. Y nosotros nos ocupamos todos los días de alejar ese riesgo.

“Unidad Editorial tiene una relevancia esencial y estratégica en nuestro grupo”

P.– ¿Qué importancia tiene el equipo directivo en una situación como la actual?

R.– Es fundamental, así como lo son las mujeres y los hombres que –a todos los niveles y en todas las situaciones– saben que deben remangarse la camisa en una etapa que hasta ahora no se había vivido nunca. Saber indicar el camino apropiado, llevar a la práctica las políticas más oportunas, tomar las decisiones incluso más dolorosas pero necesarias: es el deber de quien tiene que llevar el timón de nuestro barco hacia aguas más tranquilas. Pero sin la fuerza de la tripulación no se podrá llegar a puerto alguno.

P.– ¿Por qué el grupo RCS ha decidido confiar la dirección de su buque insignia, Il Corriere della Sera, a Ferruccio De Bortoli, en sustitución de Paolo Mieli?

R.– A quien me hizo esa misma pregunta tras el nombramiento de Ferruccio De Bortoli le contesté sencillamente que se trataba de una rotación fisiológica, casi de un paso de testigo entre dos grandes profesionales.

P.– De Bortoli asume por segunda vez las riendas de ‘Il Corriere’, usted ha sido confirmado como presidente del grupo RCS, Antonello Perricone como consejero delegado… ¿RCS apuesta por valores sólidos y consolidados?

R.– Los valores más importantes por los que apostamos son la independencia, la calidad y el prestigio de nuestras cabeceras. Puede que esto parezca una frase hecha pero créame si le digo que ese es nuestro patrimonio más precioso.

“No creo que el hombre pueda prescindir del placer de la lectura”

P.– Sólo durante el mes de marzo los usuarios de Il Corriere online aumentaron en un 15%, mientras que elmundo.es es el primer diario digital en castellano ¿Qué importancia estratégica tiene Internet para RCS?

R.– Representa la nueva frontera editorial, un terreno sin límites en el que, sin embargo, no hay que cabalgar de modo arriesgado. Los diferenciales positivos que cada mes acompañan los datos de la versión online del Corriere y EL MUNDO (sin olvidarnos de sus cabeceras hermanas deportivas, ‘Gazzetta.it’ y ‘Marca.com’) son simplemente impresionantes. Crecen de forma extraordinaria los usuarios únicos, las horas de navegación, las páginas vistas. Y también la publicidad sube constantemente. Desde luego es necesario acompañar este viaje pionero con la solidez de los sectores existentes, estudiar formas de integración, proponer nuevos servicios a través de otros soportes tecnológicos. Nosotros hemos apostado por la televisión, el móvil, intenet y la radio. Sí, podemos decir que gracias a la red somos un auténtico Grupo editorial multimedia a nivel global.

P.– ¿Encuentra diferencias entre el mercado español y el italiano?

R.– Sin duda las diferencias existen, a partir de las fuertes autonomías locales. Un grupo editorial tiene que saber entender la especificidad, la historia, la cultura de los países en los que opera. La pertenencia a un grupo internacional, por otra parte, permite también mirar más allá de las propias fronteras, no cerrarse, estar abiertos. Es por eso por lo que el trabajo codo a codo de españoles e italianos también en el Consejo de Administración puede realmente representar una carta ganadora.

04.09.09

Galeano

Publicado en Blogroll a 12:29 AM por Agendamx

04.07.09

Oportunidades y tribulaciones del periodismo

Publicado en Periodismo del siglo XXI a 3:04 AM por Agendamx

POR MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA

El martes 31 de marzo recibí el doctorado honoris causa que se sirvió otorgarme el Colegio Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, distinción que agradezco profundamente. Pronuncié con ese motivo unas palabras que explican el sentido en que recibí esa deferencia:


En los dos años recientes he tenido el privilegio de que me dispensaran distinciones de índole diversa a la que hoy nos congrega pero coincidentes con ella en la causa que las origina. Las entiendo a todas como destinadas a subrayar el mérito de un trayecto profesional y, en consecuencia, como referidas al periodismo como oficio de utilidad pública y a sus practicantes, especialmente a quienes lo profesan, sí, como un medio digno de ganarse la vida, pero también como una extensión del ser ciudadano, habitante de una república menesterosa en mucho pero abundante en coraje y energía.


A tono con ese entendimiento, quiero exponer ante  la comunidad universitaria aquí representada estas cavilaciones en voz alta sobre fenómenos y tendencias propios de los medios pero que inevitablemente conciernen a la sociedad entera. Pretendo que interesen a todos, pero en particular se refieren a la materia prima de la carrera de comunicación, impartida en Xochimilco desde el origen de la Universidad, que en buena hora dispuso enseñar e investigar los procesos y las instituciones de la comunicación.


Apunto primero a la estructura de los medios electrónicos. No me detendré, aunque esa cara del poliedro que toco no puede ser pasada por alto en un análisis más pausado, en las características intrínsecas de la televisión, que tanto, tan seriamente y con tanta razón han preocupado a pensadores como Karl Popper y Giovanni Sartori. Esbozo únicamente cómo el modo de ser de ese fruto del coito entre la radio y el cine (según la definición de Salvador Novo) se presenta en la sociedad mexicana, en el mercado mexicano para emplear el término que mejor refleja su sustancia. Dos empresas que no compiten entre sí dominan ese instrumento a través de concesiones para explotar un bien público, el espacio electromagnético donde transitan sus ondas. Ellas  reciben la mayor parte, tres cuartos del total,  de la inversión publicitaria pública y privada, y, lo que es más relevante, construyen cotidianamente, en sus programas de entretenimiento y de noticias (así como a través de sus interminables tandas de anuncios), la imagen que millones de mexicanos tienen de sí mismos, de México y del mundo.


Por eso y por la todavía endeble condición de nuestra vida democrática, se han constituido en un poder político, un poder de hecho que cuando no comparte sus metas desafía al poder institucional, al que busca influir decisivamente, si no determinar. Ese poder incumple las leyes,  es capaz de hacer que se dicten las que le acomoden, y resiste las que no le cuadran. Esta última es su actitud frente a la reforma constitucional que sacó del comercio la política, la propaganda política al menos, al prohibir que pueda comprarse tiempo en los medios electrónicos durante los procesos electorales. El nuevo régimen legal de los medios afecta, sí, los ingresos de las empresas que configuran el duopolio, pero ese efecto es menor (porque desde su lógica es remediable, mediante la simulación y la infracción legal) comparado con la disminución de su presencia protagónica en la escena pública. No pudieron impedir la reforma de 2006 tan eficazmente como han evitado que se emita una legislación moderna y abarcante sobre los medios, pero estorban y complican su  aplicación y presionan a quienes encarnan el poder institucional para que, con la misma convicción con que emprendieron la reforma, la cancelen y vuelva el dinero a imperar en la política electoral. Cuentan en su provecho con la fragilidad de los órganos responsables de la política de comunicación estatal y electoral. En la embestida contra las prerrogativas de los partidos –propaganda contra propaganda– el duopolio podrá lograr el viejo anhelo de que sean eliminados los tiempos que la ley asigna al Estado (que deberían ser de la sociedad), así como fueron ya drásticamente reducidos hace pocos años.


El poder de las empresas de televisión se dirige también a inhibir, coartar y si dable fuera suprimir los medios no lucrativos, los que operan con permisos, los medios que con esperanza llamamos públicos con la gana de que lo sean en verdad, y los medios comunitarios. Las leyes por sí mismas no modifican la realidad, pero una legislación sobre medios públicos constituiría el marco propicio para esfuerzos que están ya en curso y buscan probar que otra televisión es posible. Una ley de esa naturaleza habría evitado la prolongada, ofensiva espera de esta Universidad por señales de radio y televisión que no son aledañas, sino complementarias de su misión, inherentes a la misma.


La práctica del periodismo, su organización al servicio de la sociedad, vive simultáneamente oportunidades y desafíos. La transparencia, como efecto de la legislación respectiva, originada en la sociedad,  y como aspiración ciudadana para vivir una democracia que incluya la rendición de cuentas, hace posible un conocimiento más amplio y preciso de zonas del hacer gubernamental que hasta hace poco era privilegio de iniciados. Hoy podemos saber, tenemos derecho a saber. Hasta no hace mucho tiempo los periodistas reconocidos, los más buscados, eran los poseedores de claves secretas, los reveladores de los escondrijos y las intimidades del poder. Hoy esa información se ha socializado. Y si bien subsisten zonas en que la reserva, la legal y la tramposa, mantienen vigentes áreas de opacidad, nos enrumbamos a una sociedad abierta, si se quiere con la lentitud del ciego que camina hacia la salida de un espacio oscuro. Nunca antes tuvo la prensa campos tan anchos para roturarlos con sus búsquedas. Su ejercicio ya no debe ser un oficio de tinieblas.


Pero al mismo tiempo proliferan los obstáculos para el ejercicio de las libertades de expresión y de información. Algunos fueron construidos mucho tiempo ha y no es posible abatirlos todavía. Cuéntense entre ellos la información pagada (qué digo información, la propaganda) que a fuerza de dinero convierte la insulsez en sólida presencia o procura ocultar lo sucio. Téngase presente también la corrupción, que pareció haberse ido con el régimen autoritario de competencia electoral no equitativa,  pero subsiste ni siquiera con disimulo, y sigue contando para su vigencia con las deplorables condiciones laborales que privan en la industria de la comunicación social. Tan capaces de preservarse a sí mismas estas rutinas, me pregunto si no pervive, y multiplicado, el empresario periodístico que se ufanaba de no pagar salario a su personal y compensarlo con “credencial y manos libres”.


La picaresca a que aludo sería hasta hilarante si no reflejara la supervivencia de zonas de la comunicación social que eran afines a un régimen que no sólo podía prescindir de ciudadanos informados sino que le resultaban estorbosos. También es de tono menor si la comparamos con otras realidades que pueden ser avasallantes. Como en las peores etapas del autoritarismo, hay riesgo de muerte en la práctica del periodismo. No es válido exagerar el peligro, pero tampoco es lícito fingir que es menor. El crimen organizado ha cobrado innumerables vidas de profesionales de la prensa. Ya es un reportero en Hermosillo, ya un subdirector de diario en Nuevo Laredo, ora un reportero en Ciudad Juárez, ora unos camarógrafos en Monterrey, ya el editor de un semanario en Tijuana, ya dos jóvenes periodistas, promotoras de una radioemisora indígena en Oaxaca. Se agrega al crimen que los hace desaparecer o abiertamente los acribilla, la impunidad. No se ha castigado a nadie que priva de la vida a un periodista. Cuando bien han ido las cosas, un testaferro, un matarife profesional paga las culpas de un autor intelectual impune. O queda en libertad, 10 años antes de cumplir su condena, quien al mando de la policía política asesinó a un periodista de talla mayor para acallarlo.


Hay quienes buscan apabullar el ejercicio periodístico con medios menos severos, menos definitivos pero acaso tan eficaces como la muerte. Se trata del acoso judicial. Una plaga de demandas y denuncias de presuntos agraviados se cierne sobre el oficio de informar. La alimentan juzgadores a quienes con benevolencia podríamos considerar simplemente ignorantes pero con mirada más acuciosa tal vez hallaríamos corruptos. Fatigar, inhibir, eventualmente arruinar a quienes tienen que litigar su derecho a decir con fundamento, son los propósitos de estos acosadores, esos defensores de una buena reputación inexistente que de paso quieren hacerse de una ganancia por tantos títulos ilegítima, la del precio que ellos ponen a su honor. Ya se sabe que una honra que se tasa vale bien poco.


Otros graves asuntos reclamarían nuestra atención, como el modo en que la crisis afecta ya a los medios, sobre todo los impresos. Y la manera en que la internet se adentra en nuestra vida y propicia transformaciones en el periodismo y en la sociedad cuyos contornos no acertamos todavía a definir.  Pero aquí termino.